El Gobierno cubano anunció que desde las 6 de la tarde de este lunes La Habana entrará en toque de queda, quedando prohibida toda la circulación de transporte público y privado. A la vez, se prepararon 600 albergues para evacuar a todas las personas que lo requieran, evitándose así el hacinamiento en estos centros.
Las inundaciones costeras, una de las grandes preocupaciones de los habaneros cuando se anuncia un ciclón, esta vez parece que no serán tan pronunciadas, dada la velocidad de traslación de Laura, explicó en el Consejo de Defensa Provincial el meteorólogo José Rubiera.
Un cielo negro y vientos más fuertes avizoran lo que constituyen los principales impactos en el territorio, que se encuentra en fase de Alarma ciclónica, de este organismo meteorológico, cuya presencia se hará más evidente en horas de la noche de este lunes y la madrugada del martes.
La habitual movilidad en las calles de esta capital, que ya se encontraba limitada por las medidas para enfrentar la COVID-19, ahora se reduce casi a cero a medida que se deterioran las condiciones del tiempo por la cercanía de la tormenta tropical Laura reseña la Agencia Cubana de Noticias.
La Empresa Eléctrica de La Habana informó que de intensificarse la velocidad del viento en la capital, llegando a superar los 60 kilómetros por hora, se activará el protocolo de desconexión de los circuitos eléctricos para «preservar las vidas humanas, así como las instalaciones y minimizar el tiempo de restablecimiento del servicio tras el paso de este evento atmosférico».
En estos momentos la tormenta tropical Laura se mueve cerca de Isla de la Juventud.
Se reportan vientos con fuerza de tormenta tropical en Mayabeque, Matanzas, Isla de la Juventud, Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus, los que irán extendiéndose al resto de occidente durante las próximas horas.
Las principales áreas de fuertes lluvias se localizan en los mares al sur de la región central de Cuba y comienzan a aproximarse al occidente.


