El Gobierno cubano ordenó el regreso del municipio Bauta, en la provincia de Artemisa, a la fase 1 de la desescalada por el foco de transmisión masiva de coronavirus en ese territorio que se generó luego de una fiesta religiosa y que ya acumula más de 90 casos, con cientos de contactos que rebasan la capacidad de ingreso de los centros de aislamiento.
Bauta ya estaba en la ultima fase de la nueva normalidad con el resto de la provincia, pero su preocupante situación sanitaria ha obligado a las autoridades a tomar esta decisión para intentar controlar este peligroso rebrote. Desde el mes pasado ya el Gobierno local había orientado que se limitara toda la salida y entrada en este municipio.
Artemisa reporta 13 controles de foco abiertos: seis en el municipio Bauta, dos en San Antonio de los Baños; Guanajay, Mariel, Artemisa, Caimito y San Cristóbal uno en cada municipio. En total, se relacionan 6269 personas en control epidemiológico; de ellas 5908 atendidas por el área de Salud y 361 ingresadas en los centros de aislamiento de la provincia.
Aunque inicialmente se había informado que el foco de Bauta se había generado por la participación de un supuesto infectado residente en La Habana, las autoridades explicaron que esto es falso, aunque algunos asistentes a esta fiesta religiosa si habían ido a la capital del país y días después fueron a otros municipios.
“Nadie entra ni sale, solo quienes deben traer alimentos y lo necesario para que el pueblo esté bien”, afirmó Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro de Cuba, en la emisión del miércoles del Noticiero Nacional de Televisión.
Cada paciente infectado en Bauta tuvo contacto con al menos entre 20 y 30 personas, por tanto, las autoridades decidieron activar todos los centros de aislamiento del territorio y abrir otros por primera ocasión, los cuales ya se encuentran casi a tope de cobertura.
Al cierre del 29 de julio, Artemisa había aislado a 456 personas, de una capacidad total de 560 camas disponibles en todos los centros: 500 para contactos y 60 para sospechosos. Diariamente se aísla a más de 60 personas y, aunque se les da alta a quienes reciben resultados de PCR negativos y a sus contactos, los centros de aislamientos están llenos.


