El periódico oficialista Granma reportó que Mariela Castro Espín, hija del ex supremo líder cubano Raúl Castro, recibió este martes 29 de diciembre la Orden Carlos J. Finlay por su trabajo como directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Con la distinción también fue reconocida la doctora Ada Caridad Alfonso. El diario notificó que ambas fueron galardonadas con este estímulo «por haber contribuido de forma excepcional, desde la investigación y la docencia, al progreso de las ciencias y en beneficio de la humanidad, especialmente a la salud y bienestar del pueblo cubano desde una perspectiva de género».
Castro celebró, en la gala de entrega de la Orden, «la biografía de una institución que ha sido fruto del trabajo colectivo, () que se crece ante los nuevos desafíos y oportunidades del compromiso histórico de diseñar el país que deseamos y, además, hacerlo realidad».
La funcionaria cubana es, sin duda alguna, el miembro (de esa rama de la dinastía Castro) más notorio al ojo público, siendo además una figura muy polémica al fundar esta entidad en 1988, admitiendo así que Cuba ha pasado por etapas muy oscuras en cuanto a asuntos como el respeto a los derechos de las personas LGTBIQ+, la diversidad social y la igualdad de género. Esa entidad está dedicada a promover la educación sexual e impulsar este tipo de causas sociales, por lo que Mariela ha sido el blanco de críticas populares en muchas ocasiones por asumir posturas públicas controversiales.
La privilegiada ejecutiva ha arremetido frecuentemente contra movimientos opositores, sobre todo los compuestos por la intelectualidad cubana y sus exponentes en el mundo del arte, a quienes ha calificado como «mercenarios de Estados Unidos» y como «garrapatas».
Luego de sucedido el estallido político-social del 11J en Cuba, Mariela defendió con obstinación la brutal represión desatada por las fuerzas gubernamentales cubanas contra los manifestantes civiles. Además, ha sido criticada por replicar fragmentos de un texto que defendían abiertamente la violencia contra activistas disidentes.
La también diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) ha lanzado amenazas contra el Movimiento San Isidro (MSI), justo después de que este iniciara una campaña de huelgas y manifestaciones pacíficas en noviembre de 2020.
Dijo entonces: «La imagen de este agrupamiento es degradante a los mejores valores del pueblo cubano y a la decencia ciudadana; es transgresor de todas las herencias culturales del país; representa lo peor de la nación por su decadencia, chabacanería y vulgaridad».


