La población cubana se quedó perpleja ante la repentina noticia de que las autoridades sanitarias cubanas comenzaron a aplicar este domingo la vacuna china contra el coronavirus, Sinopharm, en la mayoría de los municipios de Cienfuegos.
El usuario identificado como JD escribió en el foro del portal oficial de Cubadebate que el anuncio carece de puntos informativos claves, como la no mención de algún ensayo clínico con el uso combinado de Sinopharm y Soberana Plus, la incoherencia de que comunique la información el Instituto Finlay cuando se trata de una vacuna extranjera (responsabilidad que sería más lógico que asumiera el MINSAP o el CECMED), y, por último, el despropósito de no usar una vacuna ya aprobada por las autoridades reguladoras cubanas (Soberana 02) cuando el Gobierno ha insistido por tanto tiempo en aplicar una vacuna de producción nacional.
Otro usuario se mostró muy confundido con la decisión gubernamental de introducir esta vacuna china, cuando las autoridades sanitarias han asegurado en múltiples ocasiones que la producción de vacunas cubanas estaba garantizada y cuando, por otra parte, la vacuna rusa Sputnik V ha demostrado mayor eficacia contra el coronavirus que la china.
Buenos días ? desde Cienfuegos #Cuba , territorio que avanza con la aplicación del esquema combinado de las vacunas ?china?? Sinopharm y la cubana Soberana Plus??, les deseo un feliz inicio de semana.#CubaSalvaVidas #PonleCorazón pic.twitter.com/bZHWKWqQZL
— Dr. Fernando de la Mora (@DrMoraMartin1) August 30, 2021
Los cubanos quedaron dudosos y hasta desconfiados de esta súbita medida, cuestionando la capacidad del Gobierno cubano de cumplir con su promesa de que Cuba sería el primer país en vacunar a toda su población contra el nuevo coronavirus con fármacos propios.
“Parece obvio que la decisión de aplicar Sinopharm en Cienfuegos está asociada a la limitada disponibilidad de vacunas cubanas y a la urgencia que genera la explosión de casos”, dijo el virólogo cubano Amilcar Pérez Riverol, radicado en Brasil.
El Director de Investigaciones Biomédicas del Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Dr. Gerardo Guillén, explicó en la emisión de la Mesa Redonda del pasado 10 de agosto, titulada «Vacunación y efectividad», que Cuba ya tenía al 29,4% de su población inmunizada, muy lejos del 70% prometido en los meses de abril y mayo.
El Vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Pedro Más, alegó que la isla podría alcanzar un 90-95% de vacunación, debido a que tiene sus propias vacunas, con uso de emergencia autorizado por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED).

El Gobierno cubano siempre ha justificado la decisión de desarrollar sus propios fármacos especializados contra el coronavirus y de rechazar la colaboración con el programa internacional de distribución de dosis COVAX, con la no dependencia de proveedores foráneos y de los vaivenes del mercado internacional.
Hasta el momento, las autoridades cubanas solo han dado razones para decidir no emplear Sinopharm; pero sí lo han hecho.
Debido a la avalancha de críticas que recibió el anuncio, la Dr. Dagmar García, portavoz del equipo científico que creó las Soberanas en el Instituto Finlay, explicó en su muro de Facebook que la propuesta de vacunación para Cienfuegos «se basa en la aplicación de dos dosis de Sinopharm cada 21 días, según el esquema recomendado por el proveedor, y una tercera dosis con Soberana-Plus, 21 días después de la segunda dosis».
La experta insistió en que la idea tiene coherencia con el programa de inoculación cubano, puesto que no consiste de un ensayo clínico, sino de «una estrategia de inmunización que busca maximizar la eficacia, sobre la base de combinaciones de vacunas. (…) Hoy el mundo está combinando e intercambiando vacunas como estrategia de maximizar la disponibilidad y la eficacia».
Aseguró que la propuesta de usarla como dosis de refuerzo después de dos dosis de Sinopharm está basada en el conocimiento inmunológico que disponen sobre el uso de Soberana-Plus «como refuerzo de individuos con inmunidad preexistente (por vacunación o por la infección natural)».
Aunque no detalló cuántas, comentó que la isla había recibido una donación con «un nivel de dosis» de las vacunas chinas.
No obstante, ni los medios oficiales cubanos ni el perfil de Twitter de la Embajada de la República Popular China en La Habana han comunicado sobre donación de ese tipo. En cambio, se hizo eco esta semana de la llegada de un número de ventiladores pulmonares como donativo, así como de un nuevo cargamento con 22 toneladas de kits de detección de antígenos, guantes quirúrgicos, trajes y guantes de protección, entre otros insumos médicos que escasean en en el país caribeño.
La decisión contradice los anuncios del suministro de vacunas cubanas, que se hará cuando la producción lo permita, a países como Venezuela y Vietnam.
Varias preguntas están sin respuesta sobre el asunto, como las resaltadas por el científico cubano Amílcar Pérez-Riverol.
Por ejemplo, cuestionó si será necesario un aval de la agencia reguladora cubana, «o basta con la autorización de China y la Organización Mundial de la Salud», y se debe a que se trata de una medida contingencial ante el alza de casos de coronavirus y muertes. «Una vez más llenarse la boca de proyecciones triunfalistas fue más fácil que cumplirlas», concluyó.
Críticos del gobierno instaron durante mucho tiempo a adquirir vacunas extranjeras en lugar de depender simplemente de las desarrolladas a nivel local, acusando a la cúpula e anteponer el prestigio y la buena imagen a las preocupaciones por la salud.
Autoridades dijeron que preferían concentrar los escasos recursos en el desarrollo y la producción de vacunas que en las importaciones.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el mes pasado que su país estaba preparado para enviar vacunas a Cuba si se le aseguraba que una organización internacional las administraría.


