Este jueves en la avenida San Lázaro, La Habana, la parada está llena de personas a la espera de un vehículo, la mayoría de los taxis que pasan siguen de largo, van desocupados pero no se detienen.
«Antes llegaba a esta esquina y en menos de cinco minutos me iba», lamenta una señora, mientras intenta llamar la atención de los taxistas. «Ya son tres veces que voy tarde a mis ensayos de violín» dice preocupada.
El año pasado el Gobierno fijó el precio máximo de 15 pesos máximo, como parte de las Tareas de Ordenamiento, tarifa por la que pocos taxistas circulan. Muchos choferes prefieren cubrir un trayecto más corto o acordar con el pasajero un nuevo pago hasta el destino final.
«Te dicen: Taxi directo, y a aguantarse con el precio: a mí desde la Terminal de Ómnibus hasta la heladería Bim Bom me cobraron 350 pesos», protesta Carlos, explicando a 14ymedio que ese monto por un trayecto de menos de dos kilómetros es abusivo.
Basta con salir a la calle para escuchar las quejas de los ciudadanos «¿20 pesos de Infanta a Galiano?», protestaba un hombre al bajarse de un viejo auto americano que llevaba a ocho personas apretadas. «Están acribillando, tendremos que salir armados a la calle para asaltarlos a ustedes, porque esto es un robo», continuaba molesto.
El ayudante del chofer, no se quedó callado. «Mejor ve y asalta un banco si puedes, porque cuando yo voy al mercado a comprar malanga para mi niña me cuesta 60 pesos la libra, así que no se puede cobrar sólo 15 pesos por el tramo», le espetó.
Lucía, una dependienta de una tienda de La Habana Vieja, describe la situación como desastre. El trayecto que realiza se ha cuadruplicado, al pasar de los 10 pesos que pagaba para ir desde calle 23, donde vive, a su trabajo, pagando 40 pesos por el mismo camino. «El carro que cojo todos los días hace parada en el hotel Habana Libre, y hasta ahí me cobran 20 pesos», y en la siguiente esquina vuelve a cargar pasajeros hasta el Parque del Curita por otros 20 pesos. «Es abusivo», se queja.
La inflación por la que está pasando el país ha llevado a los transportistas a burlar las normas impuestas por el Gobierno, que insiste en que el combustible no ha aumentado pero pasa por alto que no es el único gasto al que se enfrentan los conductores.
«Es una situación compleja y sencilla a la vez», dice un transportista privado a 14ymedio. «No voy a mencionar el tema de las piezas de repuesto, solo voy a decir que el MLC (moneda libremente convertible) está en estos momentos a 103 pesos, yo ayer pagué 9 por un paquete de salchichas en La Época y 29 por una barra de queso. Son 3.914 pesos», calcula. «Yo no le puedo cambiar el precio al paquete de salchichas que el Gobierno vende, así que creo que es un descaro que el Gobierno sí pueda poner precio a mi pasaje, porque mis hijos tienen que comer», sentencia.


