El año pasado, según fuentes como el periódico oficialista «La Demajagua» el costo de un queso Mozarela en el mercado mayorista era de 168 pesos y Comercio lo vendía a 210, con el incremento del precio de la leche de 7,50 a 20 pesos en acopio la industria aumentó su precio a 399 pesos y Comercio a 500; elevándose el costo en los diferentes renglones lácteos.
«Primero el queso fundido estaba a 15 pesos el kilogramo, después a 30, ya uno lo veía un poquito caro pero tenía mejor calidad; después a 140 y actualmente a 300. Me parece que se les fue bastante la mano y que se debe revisar, porque dicen subir hasta y lo suben hasta; no hay término medio», dijo Norma Fernández Alfonso sobre el alto precio del queso en Bayamo, Cuba.
Además Fernández expresó que «no hay que ser analista para saber que son precios exorbitantes y que un trabajador que viva de su salario, no puede darse el lujo de adquirir ese producto. Si los precios siguen subiendo, ¿a dónde vamos a parar?, porque no es solo el queso, es todo, la ropa, el calzado».
Julio César Rodríguez Tamayo, dependiente del mercado ideal La Granada, expresó «con el precio anterior este queso ya no estuviera aquí, hubiera ‘volado’ en dos horas. La demora era cortar y pesar, y eso racionándolo a dos kilogramos por persona. Hoy compran media libra, una; otros el kilogramo. Se vende, pero más lento, por eso hay permanencia del producto».
El segundo administrador del mercado ideal Jesús Menéndez, Vicente Díaz Sosa, expresó que a pesar del aumento del precio «el queso se vende. En esta semana he buscado 300 kilogramos y todo ha salido. Demora unos cuatro días, pero sale; lo que sí existe el criterio entre la población de que está elevado el importe».
Para los jubilados, sin embargo, el queso es un producto inaccesible, así comentó la jubilada Eva Hilda Rodríguez Palomino «Con una pensión de 1.528 pesos, no puedo darme ese lujo. El precio está caliente, no todos podemos llegarle. A mí entre comida y medicinas se me va todo».
¿Por qué el precio del queso va en aumento?
Según el director contable financiero de la Empresa de Productos Lácteos Granlac, en Granma, Yoandris Espinosa Infante, explicó que los precios están estrechamente ligados a los gastos del proceso productivo como el costo de las materias primas; las cuales aumentaron su valor en el mercado internacional ( 1 tonelada de azúcar refino subió de 7,817 dólares a 10,440 ) sin embargo los precios no han estado equilibrados.
«Para producir un kilogramo de queso empleamos de 10 a 13 litros de leche. Usted multiplica eso por 20 pesos y lo menos que debe costar un kilogramo es de 200 a 260 pesos», dijo Olga María Aguilera Aguilera, jefa del grupo de planificación, precio y estadística de Granlac.
«Por normativas de Finanzas y precios tenemos establecido que solamente podemos tener hasta un 8% de margen de utilidad del total del costo, no podemos darnos el lujo de bajar esa normativa, porque muchos de nuestros productos, incluso los que van dirigidos a la canasta básica, fueron centralizados por el Ministerio de Finanzas y Precios, y el precio es muy inferior al costo, lo cual ocasiona pérdidas a la empresa que ya arrastra 80 millones de pesos», expresó Aguilera.
Según Graciela María Carrazana Urquiza, directora económica del Grupo Empresarial de Comercio, los precios minoristas son una continuidad de los mayoristas. «A partir del precio para la venta yo establezco el precio minorista, aplicando un 20% a ese precio de venta, del cual un 10% va para al presupuesto del Estado y el otro diez es el margen de utilidad para sufragar gastos de transportación, salario de los trabajadores, electricidad».
«No tengo cómo modificar precios. Si la industria vende a un precio yo tengo que cumplir con mi margen comercial», señaló.
No es sólo el precio del queso el que va en aumento
«Es abusivo todo lo que está pasando y se es lento por parte del Gobierno en parar esa situación. Los jubilados estamos pagando las consecuencias y creo que algo urgente hay que hacer para no llegar a una crisis. Es duro ver cómo muchas personas mayores venden artículos de sus casas para poder comprar alimentos», comentó Jesús en el medio oficialista Cubadebate, que reprodujo el reportaje de La Demajagua.
Maritza señala que hay que hacer una revisión a los precios en Granma porque «no sólo el queso, en Bayamo ha subido todo. Una comida normal en un restaurante es más de 500 pesos; una hamburguesa sin calidad y fría 55; un batido, 20 pesos. Yo gano 5.000 pesos y en electricidad, teléfono, agua, medicina que hay que comprar en la calle porque en la farmacia no hay, se va mi salario».
«El primer problema y que a mi como cubano me da vergüenza es que el azúcar se importe…. un país que su economía siempre dependió de la exportación de azúcar hoy tiene que importarla. Hay que optimizar el proceso desde que la materia prima llega a la industria hasta que el producto llega al cliente. Nuestras universidades técnicas forman miles de ingenieros industriales que incluso desde la etapa estudiantil trabajan en este ámbito pero ¿se aprovecha?», expresó Luis.
«Lo que tiene que hacer el Estado no es pagarle más al campesino por la leche, sino bajar los precios de los insumos, así pasa con los precios que le vende al agricultor como el petróleo, los fertilizantes, las cajas, etc. Por favor, acabemos de escuchar a otros economista de este país, sino seguiremos sin salir adelante en la economía, y el ordenamiento seguirá siendo un desastre», opinó Rafaela Castellanos.


