Las relaciones bilaterales entre Cuba y Canadá se están viendo severamente comprometidas por el arduo maltrato que lleva a cabo el sector turístico estatal cubano contra los turistas canadienses que visitan la isla.
Pese a los muchos esfuerzos del primer ministro canadiense Justin Trudeau por mantener una política equilibrada y amigable hacia La Habana, el decadente servicio prestado hacia los visitantes del país norteamericano ha destruido casi todas las posibilidades de recuperar la estabilidad de la que hace 3 o 4 años gozó la industria turística en la isla.
A pesar de la importancia que sostiene el turismo como una de las principales fuentes de ingresos para el Gobierno y el pueblo cubano, el actual hombre más poderoso de Cuba, general de división Luis Alberto Rodríguez López-Calleja (director del conglomerado empresarial-militar GAESA, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y ex yerno de Raúl Castro), ordenó elevar los precios de los paquetes turísticos en sus instalaciones hoteleras en un 40%, algo que alarmó a todos los turoperadores de la isla.
El Gobierno canadiense siempre ha tratado de mantener sus pleitos con su homólogo cubano fuera del radar, pero el régimen de la isla no parece valorar el peso que acarrea este país norteño como pieza clave en su economía y en la geopolítica regional, la que le ha supuesto liberar algunas tensiones con Washington.
Mientras, la administración Díaz-Canel-López-Calleja se niega a reconocer que Cuba ha dejado de ser un interés turístico para Canadá y para el mundo.
La población canadiense ha tomado debida nota de los muchos testimonios de coterráneos que han sido abusados con engaños y tretas en la isla; sobre todo por el personal sanitario que los estafa con falsos positivos a la COVID-19, como mismo han denunciado numerosos viajeros rusos con estancia en Cuba.
Sin embargo, el oficialismo cubano insiste en apelar al embargo estadounidense y a las 243 sanciones aplicadas por la administración Trump para excusarse por sus malas acciones.
Aunque Trudeau no se haya pronunciado por el momento y prefiera mantener un estado de comedimiento, podría tomar medidas al respecto próximamente, mientras el opositor Partido Conservador continúe presionado a su administración.


