En el grupo de Facebook «Fútbol de Cuba», apareció recientemente una publicación que promocionaba la venta de: «Balón de fútbol 11 con certificado FIFA. Solo en La Habana. 4.000 pesos».
El usuario que publicó el anuncio compartió también imágenes del balón profesional, de marca Pioneer y con el escudo de la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) y el certificado de autenticidad de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).
Algunas fuentes han indicado que el teléfono de contacto publicitado en el anuncio no ha respondido a sus intentos de comunicación.
El medio independiente Swing Completo reportó que el programa televisivo «Fútbol por dentro», a través de su página de Facebook, había informado en abril sobre la adquisición estatal de un total de 7.000 balones para la práctica de ese deporte, los que serían distribuidos por todo el país.
El comunicado señalaba que el cargamento fue comprado a 125.000 dólares «gracias a los fondos del proyecto ONE CONCACAF del año 2020», y precisaba también que se pensaba realizar una compra similar en el mes de julio.
Sin embargo, Erik Campos, entrenador de fútbol de una Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), denunció en noviembre que «los materiales con los que contarían los entrenadores y niños de todas las áreas deportivas del país, ya están en venta y circulación en la calle».
Destacó que los balones «deberían estar a disposición de los entrenadores, quienes son los que más sufren la escasez de implementos deportivos. He de confesar que no ha sido una sorpresa conocer esta situación. La distribución ha sido hecha hace unos meses por todo el país. Desconozco la situación del resto de las provincias; La Habana, a la cual me debo y trabajo sin descanso por su desarrollo, es testigo histórico de este suceso».
Concluyó: «Las causas y los actores pueden ser disímiles. A todo aquel que esté implicado en la venta de los balones que han sido destinados para el disfrute y desarrollo de los niños y niñas que practican este deporte no les importa ni un poco el trabajo y sacrificio que hacemos los entrenadores para realizar nuestra labor. Llevo años en esta fantasía y la historia es la misma siempre, no se acaba, no tiene fin».
El caso que más revuelo suscitó, respecto a denuncias sobre donativos a las autoridades cubanas que toman un rumbo distinto al declarado, se produjo cuando en abril de 2021 se vendieron botellas plásticas de aceite procedente de Rusia en las bodegas de diversos municipios de la capital, puesto que fueron entregadas al Gobierno como donación por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.
Dada la presión social, las autoridades de la isla se vieron obligadas a esclarecer que vendían el aceite como parte de la denominada canasta básica normada, habiendo obtenido los permisos del PMA y de la Embajada de Rusia en La Habana para ello en calidad de «préstamo».
Sin embargo, las declaraciones ocurrieron cuando ya no hubo otra salida a las denuncias populares, y ningún medio o entidad oficial ha anunciado, hasta el momento, la devolución del aceite.
En noviembre pasado, curiosamente, el Gobierno ruso entregó a su homónimo cubano un nuevo donativo de aceite vegetal mediante el PMA, y Andrey Guskov, embajador de Moscú en el país caribeño, resaltó que el cargamento debía ser distribuido de forma gratuita.
«Por eso es que nunca vamos a progresar. ¿Ahora de dónde tú crees que él sacó el balón ese? Porque si tiene certificado FIFA es para el fútbol base o para la selección», lamentó Víctor M. Montes en el foro del post de venta del balón de fútbol.
«Eso era sabido desde que dieron la noticia. Los que menos van a utilizar esas pelota son los atletas», apostilló, por su parte, Raúl Valdés.
La Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) aún no se ha pronunciado sobre el asunto.
