La escasez y la drástica subida de precio de la carne de cerdo en Cuba marcará definitivamente este fin de año para todo el pueblo nacional, pues es cuando la crisis económica nacional ha conseguido borrar una de las costumbres cubanas más arraigadas.
El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) de Cuba confirmó recientemente que sus establecimientos de venta en Pesos Cubanos (CUP) no dispondrán de carne de cerdo en su oferta este fin de año.
Sin embargo, todos esos cubanos con allegados residentes en el exterior dispuestos a comprar combos de alimentos en plataformas digitales, sí disfrutarán del demandado producto en sus mesas.
Un productor agropecuario vinculado a una cooperativa en La Habana, Vicente Zamora, comentó al respecto: «Ni siquiera a través de las cooperativas se venderá carne de puerco. Según el Gobierno, es imperativo controlar la venta para contrarrestar la especulación, a los intermediarios y a los revendedores».
Precisó: «Los particulares que tengan disponible carne de puerco para los próximos días la estarán vendiendo a precio de oro, aunque por lo general tienen vendidos los animales desde hace meses. Esto no es una práctica novedosa, siempre ha existido, y se basa en el precio aproximado que alcanzará el animal una vez sacrificado. Teniendo en cuenta los precios actuales, la libra de cerdo podría superar los 350 pesos (unos 15 dólares al cambio oficial) en esta la última semana de diciembre».
La mayoría de las familias de la isla han asegurado que comerán pollo o cualquier otro alimento a su alcance el venidero 31 de diciembre, pues para ellos pagar una libra de carne de cerdo a 250 o a 300 CUP resulta incosteable.
Herminia Carrasco es una de esas cubanas resignadas a comer pollo, por lo que decidió emplear su tiempo en al menos conseguir pollo entero. La mujer contó indignada: «Por primera vez en mis 72 años de vida cenaremos con pollo. Habrá que resignarse con la ‘continuidad’ y ‘ordenamiento’ que, lejos de garantizar siquiera la carne más barata del mundo, nos obliga a prescindir incluso de las tradiciones».
La maestra jubilada añadió: «Y sospecho que ni eso podrán garantizar para todos. No importa cuántas justificaciones ni cuántos bloqueos se puedan inventar; es irrespetuoso, como mínimo, que al cabo de 63 años este Gobierno no tenga carne de cerdo para su pueblo. Mi pensión como jubilada no llega a los 3.500 pesos; gastarme 3.000 en diez libras de carne de cerdo es un suicidio. El Gobierno se cree que todos tenemos familia en el extranjero, y que esa familia está obligada a mantener a su gente en Cuba. Si eso no se llama discriminación, no sé qué otro nombre tiene. Da una tristeza enorme que un trabajador honrado no pueda ofrecer a su familia una cena de fin de año decente».
Felipe Montesinos Vargas se atrevió a calificar la situación como una «dolarización de la carne de puerco», escenario donde han quedado excluidos todos aquellos nacionales «que no manejen divisas extranjeras en cualquiera de sus versiones».
Manifestó: «Los criadores particulares no van a vender las crías sacrificadas para fin de año en pesos cubanos, sino en MLC (Moneda Libremente Convertible) por una cuestión lógica: no hay ofertas de ninguna índole en pesos cubanos».
Aseveró: «Y como usted no recibe remesas del extranjero, pues entonces tiene que comprar los MLC en el mercado negro a 75 pesos cubanos cada uno. Luego de esto, la otra proeza está en encontrar a los criadores o vendedores particulares que, como está escasa la oferta de carne de cerdo, pueden jugar con los precios. Solo quienes tienen familiares en el extranjero pueden garantizar la carne de puerco».
Las agencias extranjeras que se dedican a transportar y distribuir envíos de productos de primera necesidad en la isla, solo admiten pagos mediante transferencias, con tarjetas Visa, MasterCard o cualquier otra emitida en el exterior. Este servicio excluye totalmente a los cubanos radicados en la isla.
Por ejemplo, la agencia TSO Tienda tiene en oferta un combo de 7 libras de lomo de cerdo, un litro de aceite, 5 libras de arroz importado, 3 libras de frijoles negros y 3 libras de yuca. Exhibe un precio de 76 dólares.
Rodovaldo, criador de cerdos desde hace más de 15 años, señaló que solo ha vendido a 2 clientes en más de un año porque ellos le han comprado todo su género disponible. Relató: «Con antelación, me llaman para que sacrifique tres o cuatro animales y tenga listas las piezas que comprarán. Me imagino dónde revenden la compra, pero no tengo la seguridad, pues de eso nunca me han hablado ni yo pregunto. Mi negocio es vender mis crías y listo. Lo que me sobra, casi siempre las vísceras, es lo que vendo a los vecinos y amistades. Soy de los que no se cree que el Gobierno no tenga carne de puerco para la población. Ni la pandemia ni el bloqueo lo justifican. Pero en este país se aprende a no saber ni preguntar mucho, menos cuando estás en un negocio que mañana le puede estorbar al Gobierno, que te puede montar una emboscada y sacar por la televisión como un vulgar ladrón, culpable de que el pueblo no tenga carne de puerco para fin de año».
El productor finalizó: «Carne de puerco hay, lo que no hay es dinero ni familias fuera del país que te la compren desde allá, o que te envíen un yate de dólares para comprarla aquí. En mi opinión, este será el fin de año más triste en la vida de muchísimos cubanos».


