El comportamiento de las ventas a plazos en la isla fue examinado por un artículo del periódico Juventud Rebelde. Este tipo de adquisiciones fueron autorizadas desde julio pasado para aquellos bienes y artículos cuyos precios sobrepasen los 2.500 Pesos Cubanos (CUP).
La pieza recogió algunas opiniones populares sobre tal modalidad de ventas minoristas, pues, aún a plazos, los precios son inalcanzables para la mayoría de la población.
Un juego de sala de mimbre se vende a 34.670 CUP en Sancti Spíritus. «¿Eso es de madera preciosa o es una broma de mal gusto?», manifestó una persona, de acuerdo con el medio estatal cubano.
«Comprar a plazos favorece a los que ganamos poco, pero los precios de aquí están demasiado altos. Mire esa mesa de marabú: ¡5 500 pesos! Cierto, la puedo pagar en 12 meses, pero, aun así, la veo un poco cara. Necesito una para mi comedor, pero no me decido. Lo voy a pensar bien», comentó otra cubana al citado medio.
La mujer aseguró a la periodista que, siendo madre soltera y ganando poco más de 4.000 CUP, «tendría miedo de no poder cumplir con los pagos, porque antes de sentarme en unos muebles con confort debo priorizar la comida, que ya está bastante cara».
El reporte señaló que este territorio es uno de los más avanzados en esta modalidad de venta, datos que el MINCIN ya había anticipado a través de sus canales oficiales. Después, están Matanzas y Las Tunas.
Niurka Fontaine, administradora de una de las entidades donde se lleva a cabo este tipo de ventas en Las Tunas, declaró al diario que «abrieron el 6 de octubre y la aceptación popular ha sido excelente».
Algunos de los bienes que se expenden en El Telégrafo, según el reportaje, son: «sillas de elegante estilo, juegos de comedor y de sala de diferentes modelos, cabeceras de cama, mesas pulimentadas y soportes para consolas, sandalias, zapatos de hombre…», que aunque puedan pagarse todos los meses, como expresó la población, siguen estando muy caros.
Los productos de El Palacio —en la misma cabecera provincial— están en la boca de todos. Un juego de sala Charlot fija su precio en 55 000 pesos, una puerta de calle con su marco cuesta 18 687 pesos, una butaca 6 778 pesos…
Fontaine insistió en el hecho de que «los precios de las ofertas tuneras se corresponden con lo establecido por la Tarea Ordenamiento en materia salarial y que incluso los de otras provincias son más altos».
Las opiniones, de momento, indican la necesidad de diversificar los artículos que pueden comprarse mediante las ventas a plazos en moneda nacional en el país, así como la inconformidad con los elevados precios, teniendo en cuenta que la población ya tiene que enfrentarse a una gran inflación económica.
