Rogel Lázaro Aguilera-Mederos, el conductor cubano que ha sido condenado a prisión por ser el culpable de un accidente de tránsito mortal en Colorado (Estados Unidos) en abril de 2019, insistió en que lo sucedido no fue intencional y que hubiera preferido morir él antes que esas 4 personas. En el siniestro también resultaron heridos más de 10 sujetos.
Declaró a Telemundo en entrevista desde la cárcel que se siente totalmente arrepentido por el daño que causó y que no fue nada intencional. Aseguró que desea ser perdonado por las familias de las víctimas mortales «y que Dios haga el milagro y toque su corazón», pidió.
Alegó que su mayor deseo es dar un abrazo a esas personas, a esos familiares, para contarles personalmente cómo se siente.
Sollozando, el joven quiso aclarar «que se los juro por Dios, que yo prefería haberme muerto. Yo nunca me fui para arriba del tráfico, nunca».
Cuestionó además: «Todos los días de mi vida le pregunto a Dios por qué me dejó vivo. Yo cambiaría mi vida por la de ellos cuatro, solo Dios sabe por qué me dejó vivo a mí».
Aguilera-Mederos afirmó que no cogió la rampa de desaceleración que estuvo disponible al paso del camión durante su trayectoria errática por la I-70 porque no la vio a tiempo, y que fue un momento «difícil de explicar».
Aunque el joven tenía más de un año de experiencia conduciendo camiones en el estado de Texas sin ningún tipo de dificultad, el nulo conocimiento previo sobre conducción en montañas fue un aspecto decisivo en la sucesión de la tragedia.
Para enfrentar los hechos, según argumentó el camionero cubano, «nunca se tiene entrenamiento», pues «el corazón se te acelera, las manos te sudan y no sabes qué hacer».
El joven reiteró: «Hubiera preferido morir yo antes que esas personas y Dios sabe que estoy diciendo la verdad y muchas veces le he preguntado [a Dios] por qué ellos y yo no». Se le encontró culpable, a finales de octubre, de 26 de los 41 cargos que enfrentaba originalmente, incluyendo cuatro delitos de homicidio vehicular.
El trágico accidente tomó lugar el pasado 25 de abril de 2019. Rogel Aguilera-Mederos, quien entonces tenía 23 años, perdió el control de una rastra que llevaba un cargamento de madera, que conducía a velocidades de hasta 85 mph, y que se había quedado sin frenos.
Aseguró que hizo todo lo que pudo para reducir la velocidad una vez que notó que los frenos no respondían, pero luego de descender por una colina chocó con el tráfico de la autopista. El siniestro fue tan destructivo que generó un choque en cadena y una explosión, de la cual resultaron incendiados 26 automóviles.
Después de haber sido declarado culpable de una veintena de cargos, el cubano fue trasladado hacia una cárcel en el condado Jefferson, en el estado de Colorado. se prevé que el 13 de diciembre retorne a una corte en aras de recibir la sentencia.


