El transporte público estatal en la capital cubana se ha visto significativamente debilitado en los últimos 2 meses y el Ministerio de Transporte (MITRANS) continúa desmintiendo que se trate de una nueva situación «coyuntural», debido a los muchísimos rumores que circulan sobre escasez de combustible y sobre problemas técnicos con los vehículos.
Aún así, las colas en los Cupet son cada vez más grandes y frecuentes, e igual pasa con las aglomeraciones en los puntos y paradas de medios públicos, a pocos días de que se dé la reapertura de fronteras al turismo internacional.
Rogelio Sagarra, chófer de ómnibus metropolitanos, aseguró que el combustible para estos medios de transporte sí presenta escasez, por lo que es muy probable que las asignaciones de los paraderos disminuyan más.
Contó que aunque sí se está respetando la limitación del número de pasajeros (medida impuesta para evitar la propagación de la pandemia de coronavirus), esta no es la única razón por la que se conforman inmensas colas en las paradas y en los puntos de embarque, y es que ahora se cuenta con muchos menos carros para tratar de prestar el mismo servicio.
Los habaneros temen que la situación del abastecimiento de combustible empeore con la apertura de fronteras del próximo 15 de noviembre, debido a que el Gobierno priorizará, sin duda alguna, el suministro al sector turístico estatal.
La población capitalina no se explica cómo continúa el problema del combustible si el Gobierno ha ahorrado millones de pesos en estos materiales en este año, cuando la ciudad ha estado básicamente paralizada por la agudización de la pandemia.
El galeno Gabriel Manduley Díaz comentó que, probablemente, la razón por la que el Gobierno de la provincia eliminó el toque de queda en la ciudad no fue para prestar un mejor servicio a los turistas que llegarán, sino para que los millones de ciudadanos que tengan que esperar horas en un parada puedan llegar en algún momento a sus destinos.
Las rutas de ómnibus metropolitanos con mejor servicio de la urbe (como la del P1, P4, P7, P9 y P12) se han visto gravemente afectados por la situación, disminuyendo sus salidas en más de la mitad.
Un directivo del paradero El Calvario (Arroyo Naranjo) aseguró que el Ministerio ha dado orden de no comentar sobre el deprimente escenario.
Alegó que «es un problema netamente de combustible, ni siquiera de falta de piezas de repuesto y de averías en nuestros carros», y que aunque no se quiera informar a la población, la gente se ha dado cuenta del problema y esto solo genera protestas en medio de una crisis política y social nacional.
Los chóferes de ómnibus ruteros y taxis «gacelas» han comentado que sus servicios han sido los menos damnificados, pero que están avisados de que la disponibilidad de combustible caerá en los próximos meses.
También la opciones de transportistas privados («boteros») están disminuyendo debido a las largas colas que tienen que hacer en los Cupet para conseguir la gasolina con la que trabajar, y es que estos continúan sin ser priorizados en la compra del combustible con respecto a los demás conductores. Por esto, muchos exponentes se están planteando ofrecer solo el servicio de transportación directa para ahorrar gasolina (aunque sea menos rentable).
