El buque francés «La Coubre» explotó en el puerto de La Habana el 4 de marzo de 1960, lo que causó la muerte de alrededor de 75 trabajadores portuarios y lesiones en 150 y 200 personas. Las dos explosiones fueron tildadas de sabotaje norteamericano, pero las investigaciones que se han podido llevar a cabo recientemente en los archivos de la French Lines del puerto de Le Havre permiten considerar que la hipótesis de un accidente es muy probable.
La primera descarga se produjo a las 15:10, de acuerdo con el horario de a bordo, y la segunda, media hora más tarde. El barco había atracado a las 9:30, luego de un trayecto que contemplaba Le Havre, Amberes, Hamburgo, y que debía llevarlo después a las costas de México, de Florida y de Haití. El cargamento de «La Coubre» incluía 31 toneladas de armamento, repartidas en 967 cajas de pequeñas municiones y 525 cajas de granadas, además de diferentes vehículos y… quesos, todo distribuido en distintas bodegas sometidas a diferentes condiciones de conservación.
La teoría del atentado sugiere que pudo haber sido colocado un dispositivo de accionar a distancia en las cajas de granadas para explotar en La Habana, pero la travesía de dos semanas y los dos días de retraso por el mal tiempo sufrido en el Atlántico indican muy pocas probabilidades. También se maneja la posibilidad del lanzamiento de una granada desde los aires encima del barco, pero ningún avión enemigo fue detectado por los radares revolucionarios cubanos.
El delegado por la compañía marítima para llevar a cabo la investigación, el comandante Thoreux, declaró a su llegada a París: «Las autoridades cubanas quieren demostrar absolutamente que hubo un sabotaje provocado por el Gobierno norteamericano», lo que se evidenció en los guardias armados que custodiaban las habitaciones del hospital del comandante de «La Coubre», que logró sobrevivir a la explosión.
«Todas las encuestas están orientadas para aportar la prueba de un sabotaje norteamericano; todos los periódicos se desatan contra el Gobierno norteamericano; en las calles hay colectas de dinero para la compra de armas por el Gobierno cubano», agregó el comandante Thoreux, dejando abierta la eventualidad de «otras múltiples hipótesis».
Los expertos británicos de las compañías de seguros, por su parte, escribían: «Varios artículos de prensa han sido publicados sobre la posibilidad de un sabotaje, y nos esforzaremos por seguir y averiguar todo lo que esté relacionado con tal sabotaje, aunque esos artículos de prensa están a menudo inspirados por conjeturas más que por hechos».


