El pequeño Yunior Yoel Verde Rodríguez fue hallado por un pescador a más de 48 horas de haber sido visto por última vez. El hombre relató a la prensa local que el niño solo vestía calzoncillos y medias.
Se desconocen los detalles sobre cómo el menor de 12 años llegó a la reguladora del río San Juan. El vecino que lo acompañaba, Yerandy Contreras, comentó que vio al niño cruzando un arroyo y luego lo perdió de vista.
La persona que encontró a Yunior, Ismel Labrador Martínez, contó que el menor que lo llamó y que lo montó en su cámara de tractor para llevarlo al otro extremo de la presa una vez que verificó que se trataba del pequeño desaparecido.
El niño le contó al hombre que había ido a buscar guayabas y que se perdió después, a la vez que insistía en recuperar su ropa y las botas de goma que le habían robado. El señor recordó que le ofreció un pan y compartió con él la mitad. “Me conmocionó mucho que quisiera compartir conmigo en una situación como la que él estaba”, admitió.
El menor fue trasladado al hospital pediátrico Pepe Portilla, en la ciudad de Pinar del Río, donde fue diagnosticado sin complicaciones para su salud. Tenía muchas picaduras de garrapatillas y mosquitos en la barriga y los pies cubiertos de arañazos.
A las preguntas sobre la hazaña que fue estar solo en esas condiciones, respondió que estuvo comiendo guayabas verdes y tomando agua del río, aunque dijo haber pasado frío debido a la lluvia de esos días, cuando estuvo durmiendo debajo de una palma.
La madre del niño, Viva Elena Rodríguez Hernández, relató: “Yo no hacía más que pensar en mi muchachito, sin un techo donde protegerse de la frialdad. Fue muy duro, no tengo palabras para explicarte lo que sentí”.
Contreras confesó que todas las miradas se volcaron hacia él luego de la desaparición. Narró que su hijo y Yunior empezaron a jugar a unos metros de él, pero que este último comenzó a alejarse.
Aseveró que lo llamó, pero el menor continuó internándose en el monte, y resaltó lo mucho que le sorprendió saber que Yunior estaba bien debido a lo poco que se llevó de merienda.
“Es muy batallador, y yo agregaría que muy despierto, y eso le permitió resistir bajo la intemperie y sin alimentarse apenas todo ese tiempo”, precisó el doctor Sergio Piloña, al ser el niño cardiópata por haber nacido con una restricción de crecimiento debido al Síndrome de Rusell Silver y al tener además una acidosis tubular renal.


