Numerosas entidades a favor del respeto a los derechos humanos han recibido gran atención mediática en la última semana por denunciar el destierro que sufrieron los artivistas cubanos Hamlet Lavastida y su pareja, la poetisa Katherine Bisquet, quienes abordaron un vuelo a Polonia a la fuerza, impulsados por el régimen de la isla.
Varias organizaciones no gubernamentales, activistas y exiliados cubanos hicieron públicas sus condenas contra esta acción represiva de la Policía política cubana, un hecho que recuerda a lo que sufrieron los líderes del Movimiento Cristiano Liberación, Regis Iglesias y Pablo Pacheco, y el resto de ex presos políticos del Grupo de los 75, quienes fueron enviados a España.
Human Rights Watch es uno de los entes que se haya abogando activamente por denunciar y actuar contra el tipo de sanciones que Lavastida y Bisquet han experimentado.
José Miguel Vivanco, director de la organización para las Américas, aseguró que con esto, el Gobierno cubano violó los derechos humanos de la pareja y expulsó arbitrariamente a 2 ciudadanos del país, y Cuba es de los cubanos, no de su Gobierno.
Erika Guevara, dirigente de Amnistía Internacional, expresó que el propósito del régimen con este tipo de acciones es silenciar a quienes defienden los derechos humanos para todas las personas.
Bisquet documentó su destierro al país europeo desde su muro de Facebook, donde contó que Hamlet fue llevado al aeropuerto por agentes de la Seguridad del Estado con su cabeza entre las piernas.
Lamentó no haber podido despedirse de sus padres, pues las máximas autoridades represivas del régimen agilizaron todos los trámites para sacarlos del país lo antes posible. Aseguró entonces que ninguna de estas vejaciones quedarán impunes y que cada una de ellas estarán reseñadas en su obra literaria.
Regis Iglesias comentó que la expulsión de la pareja y la reciente y vil ola represiva contra los manifestantes de los acontecimientos del 11J no hacen más que demostrar la urgencia de endurecer las sanciones contra el Gobierno cubano, como la propuesta que hizo el Movimiento Cristiano Liberación sobre oficializar al Partido Comunista de Cuba (PCC) como una organización segregacionista y violenta.


