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Precios por las nubes, MLC, dólar prohibido, escasez, inflación… y todo el laberinto en que el Gobierno a metido a los cubanos tras el «ordenamiento monetario»

La crisis económica que vive Cuba en la actualidad es tan profunda (comparada incluso con el Período Especial de la década de 1990) que hasta el propio Gobierno se ha visto obligado a reconocerla.

Precisamente, los históricos acontecimientos del pasado 11 de julio (cuando miles de cubanos tomaron las calles de la isla para protestar por las pésimas condiciones de vida) estuvieron muy influenciados por las severas consecuencias de las drásticas y erróneas decisiones que ha tomado el Gobierno cubano en los últimos años en materia de economía.

Las autoridades cubanas han insistido en que las causas que han provocado tal situación de desastre radican en la caótica combinación de los efectos del embargo/bloqueo estadounidense y la pandemia del virus de la COVID-19, aún cuando la inseguridad alimentaria existente en la isla es un fenómeno que viene de más atrás.

El habanero Jorge Noris experimentó una subida de sueldo en enero de este año, pero (como a todos los cubanos) su poder adquisitivo decayó significa y progresivamente en lo que transcurrían los meses. Los 4.000 Pesos Cubanos (CUP) que ahora cobra, equivalente a unos 166 dólares al cambio oficial, se gastan fácilmente entre los gastos de electricidad, artículos de higiene y alimentos racionados.

En su natal San Miguel del Padrón, Noris debe recurrir a la red de comercio ilícito para abastecerse con cualquier producto no imprescindible, dígase ropa o calzado, una botella de champú o un bombillo; asumiendo las consecuentes reglas del juego: con precios incosteables y sin garantías.

Desgraciadamente, esta es la única forma que existe actualmente en el país para conseguir estos productos, pues ninguna tienda en CUP en la ciudad ya los vende de manera regular.

Noris es empleado de una empresa gubernamental asociada a la informática y a las comunicaciones, por lo que antes de la implementación de la llamada «Tarea Ordenamiento», en enero de 2021, su salario era de 2.300 CUP mensuales (uno de los más privilegiados del sector estatal y del país). Ese monto era suficiente para comprar productos más allá de los de primera necesidad, y aunque los inventarios de los establecimientos comerciales del Estado nunca han sido abundantes, las cosas ‘aparecían’.

Ahora adquirir cualquier producto constituye un dolor de cabeza, ya sea en el mercado negro (al triple del precio oficial) o en las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) (donde se necesita tiempo, paciencia, fé, suerte y, también, mucho dinero).

El insufrible proceso para acceder a una tienda en divisas extranjeras involucra tramitar la creación de la cuenta bancaria en MLC, la compra ilegal de monedas foráneas a más del doble de la tasa cambiaria que fijó el Gobierno, la espera durante horas y hasta días consecutivos para entrar a los locales de venta, y la dicha de encontrar los artículos necesitados.

Es evidente que este proceso puede resultar más caro y trabajoso que acceder al mercado informal. Aún así, las tiendas en CUP se hallan tan desabastecidas desde hace meses que no queda más remedio que acudir a las de MLC.

La Tarea Ordenamiento constituye la reforma económica más ambiciosa que ha llevado a cabo el Gobierno cubano en las últimas décadas, y más inoportuna no pudo ser, pues pretendía dar solución a viejos problemas de la economía nacional que se llevaban arrastrando, y consiguió hundir al país en una crisis incluso mayor.

A 6 meses de comenzada su aplicación, no se ha progresado en el alcance de ninguno de sus objetivos: aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos, revaluar el CUP como moneda oficial mediante la eliminación del Peso Convertible (CUC), y establecer una tasa de cambio única del CUP frente a las divisas extranjeras.

El salario es inservible si las tiendas que operan en esa moneda están vacías, no se puede emplear para comprar en las tiendas más abastecidas, y es insuficiente para su uso exclusivo en el mercado negro; si el proceso inflacionario ha llegado a superar los pronósticos más preocupantes; y si en vez de eliminar monedas, ahora en la isla circulan el CUP, el Dólar Estadounidense (USD) y el Euro.

Hasta 2021, las tasas de cambio entre el CUP, el CUC y el USD eran varias, por lo que Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión para la Implementación y el Desarrollo de los Lineamientos, anunció que la antigua tasa de 1 CUC por 24 CUP se comenzaría a adoptar entre el USD y el CUP.

El reconocido economista cubano Pavel Vidal, ex empleado del Banco Central de Cuba (BCC) y actual profesor de la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), aseguró que el CUP se ha devaluado en 10 veces su precio desde implantada la reforma económica estatal cubana.

Explicó que el proceso inflacionario era más que esperado cuando se toma en cuenta que el Gobierno cubano no garantiza la compraventa de divisas extranjeras para la población, y las tiendas que operan en ellas tomaron mucha fuerza cuando se implantaron estas medidas.

El Gobierno de Miguel Díaz-Canel continúa defendiendo este modalidad comercial, pero la realidad es que no se cumplió con las promesas que se hicieron en un inicio sobre la sostenibilidad de estas tiendas y la necesidad de ellas para poder surtir a las que operan en CUP.

Encima, las remesas, que se pensaba que sostendrían a las tiendas en MLC, han sido perseguidas por el Gobierno estadounidense con gran fuerza en el ultimo año.

Jorge Noris aseguró que «el que no compre en tiendas en divisa no come, o no se viste, o no puede suplir una necesidad de ferretería».

El ordenamiento económico fijó el salario mínimo en Cuba en 2.100 CUP, el que se suponía que debía cubrir la «canasta básica de referencia».

El valor del USD en el mercado informal cubano oscilaba entre los 35 y 40 CUP cuando comenzó la implementación de la Tarea Ordenamiento, y pese a los intentos gubernamentales por detener la venta ilegal de divisas y la inflación en la isla, el precio del USD se estabilizó sobre los 70 CUP en el mes de junio, lo que hizo que el salario mínimo cubano pasara de valer 60 USD a solo 30.

Los cuentapropistas se las están viendo aún más negras, pues tienen que navegar por el incorregible mercado y abastecerse así con los insumos necesarios para desarrollar su actividad laboral.

Alfredo, un masajista del municipio Boyeros, explicó que las lociones corporales con las que trabaja ahora cuestan entre 3 y 12 USD en las tiendas en MLC, y entre 60 y 65 USD en el mercado ilícito. Antes las compraba en tiendas en CUP y sus tarifas eran mucho más bajas.

El Gobierno cubano dictó que el sector privado solo tiene permitido ofrecer productos y servicios en CUP, aún cuando sus insumos solo se puede comprar en MLC.

La situación se volvió incluso más compleja cuando el BCC dejó de aceptar depósitos de USD en efectivo el pasado 21 de junio por supuestas restricciones correspondientes al embargo estadounidense.

Los ingresos estatales y particulares en el país se desplomaron cuando llegó la pandemia del coronavirus, en le momento en que la drástica caída del sector turístico nacional interrumpió buena parte de las actividades laborales en la isla.

Mientras, el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, ha sido uno de los chivos expiatorios que ha tomado el pueblo cubano para culpar por las actuales condiciones económicas del país.

Rosy Fonseca, una joven residente en el municipio Centro Habana, contó que que productos como cigarros, puré de tomate, garbanzos, chícharos y toallitas húmedas son casi imposibles de encontrar en tiendas en CUP.

Encima, la vasta red de 407 oficinas que abrió la internacional Western Union en Cuba cuando Barack Obama inició el deshielo de las relaciones entre la isla y Estados Unidos, fue suspendida por las medidas impuestas por Donald Trump en noviembre de 2020, lo que ha dificultado enormemente el envío de remesas a la isla desde entonces.

De todas formas, el USD se ha posicionado como la moneda de mayor valor en la isla. Las estimaciones apuntan hacia una inflación en Cuba de hasta un 500% para el cierre de este 2021, jamás recuperada hasta después del 2023.

La supuestamente controlada y segura Tarea Ordenamiento resultó ser un complejo proceso de inestabilidad que ha resultado en la acentuación de la crisis económica nacional.


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