De acuerdo con cientos de denuncias emitidas en redes sociales por la población cubana, el recién iniciado proceso de vacunación masiva a niños y adolescentes en Cuba se ha tornado muchísimo más accidentado de lo esperado por las autoridades.
Medios de prensa independientes han contado la extrema lentitud y poca eficiencia del proceso, sumado al hartazgo tanto de los trabajadores como de los pacientes y sus familiares.
Los problemas organizativos que rondan en las escuelas habilitadas como vacunatorios entorpecen la inoculación con el antídoto Soberana 02, de producción nacional, del que depende la incorporación gradual de los menores de edad a las enseñanzas educativas básicas cubanas.
Entre que la tardanza del arribo de la vacuna al centro, el muy poco personal sanitario asistente con el que se cuenta y la paralización a ratos del proceso por reacciones adversas al fármaco sufrido por algunos pacientes, se puede esperar una jornada laboral entera para vacunar a los niños con cada una de las 3 dosis del medicamento.
Cada menor se debe presentar con un adulto a su cargo, por lo que la gente suele amontonarse al sol en emplazamientos poco funcionales para servir con sala de espera.
En el vacunatorio, hay que pasar por una mesa donde a cada persona se le toma la temperatura y se le pregunta si padece alguna alergia, si se encuentra tomando antibióticos, si ha contraído coronavirus, etc. Después, una enfermera espera frente a una mesa para registrar el lote y confeccionar la tarjeta de vacunación. El acto de la vacunación es muy sencillo, y después, toca una hora de espera en el comedor de la escuela, para monitorear el estado del paciente luego de la inmunización.
De acuerdo con denuncias de una periodista independiente, al mediodía de la jornada en la que tuvo que llevar a sus 2 hijas a vacunarse, todavía los estudiantes de 8vo grado aún no habían comenzado el proceso. Pero no parecía importar: los jóvenes se reunían en grupitos y pasaban el tiempo conversando y, por supuesto, cada saludo estaba mediado por un abrazo y un beso. Después de tantos meses sin verse, la euforia del reencuentro es muy difícil de controlar. La cola se empezó a organizar a las 2:30 pm. La única diferencia en el proceso consiste en que los padres no tienen permitido acompañar a sus hijos durante la hora de observación, para descontento de los progenitores, que están consientes de que sus adolescentes siguen siendo menores debe tratárseles como tal.
Dolores en el brazo son, aparentemente, comunes. La doctora indicó que los signos de alarma son enrojecimiento del brazo o que se ponga muy dura la zona donde recibió la inyección.
Las quejas son las de siempre: lentitud en el proceso, poca organización, retraso en la llegada de las vacunas… «Lo peor es que todavía debemos pasar por esto dos veces más y no creo que será diferente», comentó con pesimismo una madre, por lo que recordará llevar, para las próximas ocasiones, llevar sombrilla, un banquito y más agua fría.
