Tras el ataque a la embajada de Cuba, en Francia, con bombas molotov, se dieron a conocer las primeras imágenes de la agresión, captada por el sistema de vídeo vigilancia de la propia sede diplomática.
Las imágenes fueron divulgadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, y en ellas se puede ver a un ciudadano lanzando tres cócteles molotov contra la sede diplomática, que ha sido calificado por las autoridades cubanas como la consecuencia de la «instigación a la violencia».
Se divulgan las primeras imágenes de las cámaras de videovigilancia de la @EmbaCubaFrancia @CubaConsulado ?? en París?? que recibió el ataque con cócteles motolov el pasado lunes 26-J en horario de la noche
? 14 Rue de Presles 75015 pic.twitter.com/ucg2lkW25M
— Jorge Luis Mazorra?? (@JorgeMazorra) July 28, 2021
Sobre este incidente, el gobierno francés condenó estos hechos, e informó que ha abierto una investigación para dar con los responsables, sin que hasta el momento se hayan dado detenciones.
Asimismo, se dio a conocer que este incidente sólo dejó daños materiales, y que se ha reforzado la vigilancia alrededor de esta embajada.
Los medios oficialistas cubanos califican el ataque como un acto terrorista y culparon directamente al gobierno de Estados Unidos del suceso «por sus continuas campañas contra nuestro país que alientan estas conductas y por llamados a la violencia, con impunidad, desde su territorio».
¿Autoatentado?
El exagente cubano Enrique García Díaz, quien fuera el oficial «Walter» de la Dirección de Inteligencia de la Isla hasta 1989, declaró a la prensa independiente señalando la posibilidad de que el ataque a la embajada de Cuba en Francia pudo ser armado por el propio gobierno de la isla.
García explicó: «lo sucedido ayer en París es muy conveniente para los intereses del régimen cubano para desviar la atención de lo sucedido en Cuba el 11 de julio y presentarse nuevamente como víctima».
En declaraciones para 14ymedio dijo “tener constancia de la fabricación y realización de autoagresiones para presentar a Cuba como víctima ante la opinión pública internacional y culpar a organizaciones del exilio y al imperialismo yanqui, una metodología aprendida en las academias de la KGB en Moscú”.
