El Noticiero Nacional de la Televisión Cubana (NTV) informó el pasado viernes 23 de julio sobre la entrega de 3 libras de arroz adicionales per cápita por la libreta de abastecimiento en el mes de agosto en todo el país, además de un jabón de lavar por núcleo familiar.
Con esta cuota extra de arroz, cada cubano contará con 10 libras de este cereal para el mes, una cifra (aún) realmente insuficiente para alimentarse durante tanto tiempo, debido a que es el principal alimento consumido por la población del país.
La agudísima crisis general actual imposibilita la sustitución de este por otro alimento, pues la venta liberada en la mayoría de los comercios del país es nula y los precios del mercado negro son impagables.
Muchos cubanos sospechan que este inesperado y raro gesto de generosidad se circunscribe, de hecho, a las protestas civiles masivas del pasado 11 de julio, como un intento de mitigación del descontento popular.
El Gobierno parece querer entretener a la población aprovechando la propia escasez imperante, tanto así que por primera vez se adelantaron los mandados para el 26 de julio, cuando lo normal es que en meses señalados, sobre todo cuando coincide con festejos nacionales, se adelanten entre el 29 y 31 del mes.
En estos días, en los mercados y tiendas estatales han aparecido a la venta productos que hace tiempo no se veían y, claro, todo el mundo se pregunta si eso estaba en los almacenes por qué no lo vendían, si hacía falta tirarse para la calle para que abastecieran.
La realidad dicta que el pueblo no confía en la generosidad del Gobierno, pero al menos esta acción aliviará un poco la grave situación de los alimentos.
La administración de Miguel Díaz-Canel entendió que el hartazgo popular no ha podido ser aplacado con represión y violencia desproporcionada, además de militarización de todas las ciudades y pueblos, movilización del sector estatal y persecución judicial de los manifestantes; por lo que está tratando de calmar los humos con algunas concesiones, como la autorización provisional de la importación exenta de aranceles de medicamentos, alimentos y productos de aseo.
Además, se anunció que se relocalizarían las cuotas de racionamiento de aquellas personas que no residen en la dirección que apunta su libreta, un muy antiguo problema al que ahora, «de repente», se le ha querido dar una solución temporal. Cifras oficiales indican que hay unas 300.000 personas en esa situación.
Por su parte, el «incorruptible» ETECSA, férreo monopolio estatal de las telecomunicaciones que nunca ha cedido ante el descontento popular, «obsequió» 1 GB de datos móviles a todos sus usuarios, «como compensación» por el prolongado apagón de conectividad que sufrió el pueblo durante y tras las manifestaciones multitudinarias.
Sin embargo, el servicio de acceso a Internet ha continuado extremadamente deficiente.
Encima, se legalizó y reguló la realización de «ventas de garaje», y se aprobó la posibilidad de la venta minorista «a plazos» en tiendas estatales de artículos que cuesten más de 2.500 Pesos Cubanos (CUP).
Estas «dádivas» gubernamental tienen el propósito de distraer al pueblo cubano de sus reclamos por verdaderos cambios.


