El Gobierno cubano anunció que a la inscripción en la libreta de abastecimientos se sumarán unos 200.000 «cubanos ilegales», que nunca habían estado registrados en este mecanismo de distribución racionado que desde hace casi 60 años se utiliza en Cuba.
De acuerdo a las palabras de Betsy Díaz Velázquez, ministra del Comercio Interior (Mincin), a partir del 19 de julio próximo todas las Oficinas de Registro de Consumidores, conocidas en la Isla como OFICODA, comenzarán a tramitar las nuevas inscripciones.
A su vez, se flexibilizará la entrega de nuevas libretas para personas que no residen en una vivienda de su propiedad y que, por ejemplo, se encuentren alquilados o viviendo temporalmente en otra provincia.
Los interesados deberán dirigirse a las Oficinas del Registro de Consumidores y presentar carnet de identidad, dirección del lugar de origen, número de oficina de base, bodega y núcleo donde están censados, nombre y apellido de las personas que conformarán el núcleo, dirección del lugar de residencia actual y el modelo M-6 de movimiento de Baja-Alta
El cambio de política en cuanto a este sistema de distribución, según informan, responde a la “situación higiénico-sanitaria existente en el país, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, ante la que se han adoptado medidas como la limitación en el traslado de las personas y la disminución máxima de los trámites que impliquen su movilidad”. De esta forma, a las personas en dicha situación le darán la oportunidad de recibir los productos de la libreta allí donde estén.
De acuerdo a la normativa, ya no será necesario contar con una dirección actualizada en la provincia donde se resida para que un nuevo núcleo reciba la libreta. Además, se incluirán los que nunca antes han sido censados o se han repatriados a la Isla.
La libreta podrá tramitarse a partir del lunes 19 de julio y tendrá vigencia hasta diciembre de 2021. Podrá ser identificada porque tiene inscrita la palabra COVID, comentó Díaz Velázquez.
En los últimos meses, la libreta de abastecimiento se ha convertido en un mecanismo de control no solo para comprar los productos de la canasta básica, sino también se ha hecho uso de esta para adquirir algunos productos en las pocas tiendas que aún operan en pesos cubanos. Por ejemplo, con la libreta es posible comprar – cuando se indique y haya en existencia – productos básicos como pollo, jabón, champú, entre otros.


