La emigración cubana se ha volcado en Rusia a raíz de la crisis económica que con cada día empeora y de las restricciones de viaje impuestas debido a la pandemia. La nación euroasiática ofrece dos ventajas: no exige visados y tiene varios vuelos semanales, por lo que miles de cubanos escogen viajar a Moscú, ya sea para afincarse o seguir hacia otro país de la masa continental.
Raudel, un joven de 35 años que este jueves buscaba información sobre la adquisición de pasajes hacia algún aeropuerto ruso, dijo que vivió el Período Especial siendo solo un niño y no quiere volver a pasar por ello.
Comentó que va a aprender idiomas allá, en la práctica, pues tiene que encontrar un trabajo y un hospedaje antes de que llegue el invierno; su primo lo va a ayudar mientras.
No obstante, las anécdotas de cientos de cubanos en Moscú no coinciden con los planes de Raudel. Varios cubanos se han encontrado varados en las calles de la capital rusa, por lo que un grupo de ciudadanos rusos lanzó un pedido online el año pasado para brindarles apoyo.
Los caribeños fueron sorprendidos por la pandemia en situaciones de vulnerabilidad casi extrema. La demanda proponía una alianza entre organismos diplomáticos de ambos países para alojar a 50 isleños en residencias de estudiantes.
Familias enteras, con hijos pequeños, estaban entre los desdichados: gente que había liquidado todo en Cuba para migrar, sin siquiera estar plenamente conscientes de las dificultades para aprender el idioma, los estrictos controles entre la fronteras del país euroasiático y el oeste europeo, y de las difíciles condiciones meteorológicas que debían afrontar ante cualquier intento de alcanzar el estrecho de Bering.
También se han dado casos, en otra época, de tráfico humano. Los cubanos eran alojados y transportados en buques pesqueros por una extensa red, para cruzar hasta Alaska, y si bien muchos fueron interceptados, otros tantos, sin un número definido, perecieron en la ruta.
Con la suspensión de los depósitos de dólares estadounidenses en los bancos cubanos, los sitios de auncios clasificados están llenos de vendedores de rublos, con un valor de 74 pesos cubanos (CUP) cada uno.
Cubanos residentes en Moscú ofretan paquetes que incluyen boleto Varadero-Moscú, alojamiento, acompañamiento y consejos para la estancia.
Un gasto añadido, que no será amortizado por estos migrantes, resulta el pago de la reserva en el hotel donde el viajero va a pasar el confinamiento a su regreso, pero un joven en ese caso admitió que «es como pagar la carta de libertad», así que corren con el costo aún sabiendo que no van a retornar.
Una muchacha optó por esa alternativa tan dudosa, que hasta puede resultar una tapadera para redes de esclavitud moderna o de prostitución forzada. Confesó que vive con sus abuelos, no tiene trabajo y en su casa pasan muchas necesidades, por lo que no tiene nada que perder y no quiere esperar a que la situación se agrave; desde allá ayudará a quienes deja atrás. Por ahora, ya vendió su teléfono celular, su computadora y un juego de sala para costear la travesía.
