La Empresa Cubana del Pan se encuentra buscando desesperadamente nuevas vías para ahorrar la poca harina de trigo con la que cuenta el país actualmente, debido a los grandes problemas de suministro de materias primas que enfrenta la isla. Los directivos de la entidad estatal, reconociendo la precaria situación, declararon que se están llevando a cabo experimentos para lograr que ingredientes como harina de maíz, calabaza y yuca sirvan como «extensores».
Daniel Cobas Cheda, director de la conglomerado, dio a conocer que la institución fabricará pan durante los próximos meses con una formulación que pretende emplear un 20% de harina de maíz en sustitución de la de trigo, para poder «garantizar los niveles de producción del alimento ante el déficit de insumos».
El dirigente aseguró que la «solución» había sido anteriormente probada a pequeña escala, pero que no fue hasta que el Gobierno anunció que la entrega de harina de trigo se reduciría de forma significativa a nivel nacional, que se decidió utilizar este método para la producción general de pan.
Las autoridades gubernamentales habaneras anunciaron a principios de esta semana que las panaderías de la ciudad limitarían su venta de pan liberado en alrededor de un 30%. La prensa oficialista provincial Tribuna de La Habana detalló que la medida se aplicaría (al menos) hasta el mes de julio y que la elaboración de galletas dulces y saladas y demás derivados también se vería afectada.
La emisora estatal CMKW Radio Mambí (Santiago de Cuba) anunció una situación similar horas después y recordó que no es la primera vez que los panaderos se ven obligados a reinventarse. Su reportaje añadió al plátano, al boniato y a la calabaza como otros «extensores» utilizados.
Cobas Cheda aseguró que, aunque «cambia su textura y un poco su sabor», no hubo disminución de la cantidad ni calidad del pan.
La directora de inspección de la Oficina Nacional de Inspección Estatal, María de los Ángeles del Rey Batista, esclareció que la entidad se encuentra realizando inspecciones en función de evaluar la calidad del pan elaborado con la nueva formulación.
Agregó que el Estado admite y la población nota un sabor algo distinto debido a las variaciones que aparecen, especialmente debido a la granulación de la harina de maíz, lo que provoca modificaciones en la textura de la corteza.
Según la funcionaria, el pan elaborado a partir de la fórmula «ha mostrado ser un poco ácido» en algunos territorios, amén de que las muestras analizadas en laboratorios hayan cumplido con la calidad requerida.
Los directivos comunicaron que el ingrediente debe continuar formando parte del proceso de elaboración de la cadena cubana del pan, lo que dependerá de la disponibilidad de materias primas, dado que la nueva receta «proporciona a los alimentos un valor agregado nutricional y contribuye a la soberanía alimentaria del país» ante la carencia de harina de trigo.
La demanda del producto ha venido aumentando desde el pasado año, de acuerdo con las declaraciones de Cobas Cheda. Sin embargo, y a pesar del crecimiento de la producción, no se consigue satisfacer la demanda. Mencionó también que ya se han producido más de 23.000 toneladas de harina, de las 17.977 que se planificaron para la etapa enero-abril de este año.
Tal producto ha adquirido preponderancia como uno de los alimentos básicos a los que recurren los cubanos en medio de la crisis económica que vive el país, la cual ha conllevado una escasez general y sistémica de toda clase de productos. Igual que como sucedió en el llamado «Período Especial», época en que las personas se refugiaron en la preciada ración normada de pan para sobrevivir, las inagotables colas frente a las panadería comienzan a protagonizar un paisaje cotidiano de la isla.


