Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía de Cuba, replicó a principios del mes de marzo desde su cuenta de Twitter un artículo que el periódico oficialista Granma donde se denunciaba el aumento del precio de los alimentos en el mundo, sin hacer ninguna alusión al mismo fenómeno que ocurre en la isla, por lo que una gran cantidad de usuarios comenzaron a quejarse.
Para analizar de cerca la situación actual de Cuba con respecto a alimentos tan esenciales y demandados como el pollo, la leche, los huevos y los tomates, es necesario comparar su venta en el país caribeño con la que se puede hallar en comercios de ciudades como Madrid, Miami y Ciudad de México. Cabe resaltar que estos productos también presentan una notable carencia de suministros en la isla.
En un Mercadona de la capital española, se puede hallar el kilo de pollo a 3,31 dólares, lo que equivale al 0,27% del salario mínimo oficial en ese país (1.146 dólares o 950 euros en 2021).
En un Sedanos de Miami, el kilo está a 2,60 dólares, es decir, el 0,2% del salario mínimo de 2020 (1.256 dólares).
En Superama, Ciudad México, el kilogramo de pollo entero se cotiza a 1 dólar, el 0,47% del salario mínimo en 2021 (221 dólares).
No es de extrañar que La Habana sea la de peor lugar en este ránking, puesto que en las tiendas en Moneda Nacional, la libra del alimento cuesta 20 CUP. Guiándose por la tasa de cambio oficial fijada por el Gobierno a principios del mes de enero, y pese a que no sea la verdaderamente utilizada, ese costo equivale a 1,80 dólares por kilogramo de pollo congelado, lo que representa el 2,06% del salario mínimo estipulado con la Tarea Ordenamiento (2.100 CUP).
Aún así, la escasez de alimentos está tan generalizada que la población espera durante días en una cola para poder comprarlo, o lo adquieren directamente del mercado informal a precios astronómicos, como 4,60 dólares por kilo (5,26% del salario mínimo).
Una docena de huevos puede costar entre 1,63 dólares y 2,99 dólares en centros urbanos como son Madrid, Ciudad México y Miami, costos que representan mucho menos que el 1% del salario mínimo de sus poblaciones.
En la isla, en cambio, una docena puede alcanzar cifras de 100 CUP en el mercado informal ante la escasez del producto, lo que representa el 4,6% del salario mínimo mensual.
El tomate, por su parte, tiene un costo de alrededor de 1 dólar por kilo en la capital, el 1,14% del salario mínimo. En Ciudad México, entretanto, el mismo volumen requiere de un pago de 1,63 dólares (0,52% salario mínimo), en Madrid 0,71 dólares (0,06%) y en Miami 2,1 dólares, (0,17%).
La leche, otro alimento que lleva escaseando por décadas y cuya racionalización es una política estatal que muchos quiebran gracias al mercado negro, se vende a 250 o 300 CUP el paquete del producto en polvo, unos 3,12 dólares por litro y al 3,57% del salario mínimo fijado.
El litro de leche entera puede ser adquirido en Madrid por 0,59 dólares, (0,05% salario mínimo), en Ciudad México por 1 dólar (0,47%), y en Miami los habitantes invierten 1,30 dólares por litro (0,1%).
Es obvio que el desabastecimiento de los alimentos en la isla ha desencadenado todo un sistema de subida de precios, que fue agravado por las funestas consecuencias inflacionarias de la Tarea Ordenamiento, pero que existía y se comportaba de esta manera desde mucho antes, por lo que varios cubanos expresaron su indignación respecto a las afirmaciones del ministro de Economía.
El proceso inflacionario vino como consecuencia también de las malas gestiones y políticas económicas que el Gobierno viene realizando por décadas y la reducción de ingresos de divisas del país, lo que repercute en los precios de los alimentos.


