El doctor Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, residente en Bayamo, Granma, agradeció el gesto solidario llevado a cabo por varios cubanos con una doctora que enfermó de cáncer mientras se encontraba cumpliendo misión en Venezuela y, a su regreso a la Isla, no tenía ni tan siquiera una lavadora en la casa.
Figueredo compartió a finales del mes pasado el desgarrador testimonio de la joven Ismaray Quintanilla, de 30 años, madre soltera de dos niñas de 3 y 6 años, quien casi muere de la enfermedad sin recibir atención médica. En estos momentos, la mayoría de los equipos electrodomésticos se venden en Moneda Libremente Convertible (MLC), una moneda a la cual solo tienen acceso quienes reciben remesas del exterior.
“Cuando los amigos tienen el corazón más grande que el universo, los días en nuestra efímera vida se hacen inolvidables… gracias, mis hermanos y hermanas, por toda la ayuda a mi amiga”, expresó el galeno en Facebook el sábado.
“Ya ella tiene su lavadora y más aún el regalo de tener buenos amigos… que Dios les multiplique en salud y amor a los que hicieron posible que ella hoy pueda tener Patria y Vida”, dijo, en alusión a la frase que ha popularizado entre los cubanos la canción de Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo y El Funky.
Según las palabras de Figueredo, la doctora aceptó ir de misión a Venezuela con la idea d comprar una casa a su regreso. No obstante, mientras se encontraba trabajando en ese país su salud comenzó a agravarse y pidió el fin de su misión.
No obstante, se vio imposibilitada de regresar a la isla debido al cierre de fronteras por la pandemia y se vio forzada a permanecer durante varios meses sin medicamentos en Venezuela y lo mismo ocurrió una vez que llegó a Cuba tras numerosas vicisitudes.
La doctora relató que buena parte de los artículos que cargaba fueron decomisados una vez que regresó a la Isla.
“Todo por lo que luchó se desvaneció. Con el cambio de moneda perdió mucho dinero. Ahora sus ahorros ya no son para un cuarto donde poder vivir, sino para comprar la comida si aparece y alimentar a sus hijas. Tiene llagas en las manos de lavar porque las lavadoras solo las venden en dólares y ella no cuenta con esa moneda”, contó Figueredo.
