Desde horas tempranas de este viernes, el Malecón de La Habana comenzó a sufrir los embates de fuertes marejadas, provocadas por un frente frío que afectará durante el fin de semana a la capital de la isla, lo que ha provocado penetraciones en zonas bajas del litoral, sobre todo en El Vedado.
En varias imágenes publicadas en las redes sociales puede verse como el agua cubre las calles, convirtiéndose en un pesadilla habitual para los vecinos de la zona, quienes sufren todos los años el efecto devastador del agua salada en sus viviendas.
Una de las fotografías es bastante ilustrativa, mostrando totalmente inundado, como una piscina, el área donde se está preparando la cimentación de una nuevo edificio a solo metros del Malecón.
En su más reciente parte, el Instituto de Meteorología pronosticó para este viernes “marejadas en la costa norte occidental con acumulaciones de aguas en zonas bajas de este litoral”.
Los vientos, de acuerdo al parte del tiempo, soplará entre 15 y 30 kilómetros por hora, hasta 40 km/h en zonas de la costa norte del occidente.
Los vecinos del Malecón que viven en bajos suelen perderlo todo cuando penetra el agua. Parte de la ciudad se paraliza y mucha gente se queda sin agua potable, luz y servicio de gas natural.
Es conocido que aquellos que desean vender o permutar viviendas en estas zonas de penetración tienen en cuenta la devaluación que estos inmuebles sufren por su proximidad al mar, incluyendo, aunque en menor medida, los apartamentos situados en pisos altos.
Esas torres del skyline habanero se han convertido en un quebradero de cabeza. Todo está muy bien, relativamente, hasta que entra el mar: ascensores estropeados, calles inundadas, cisternas contaminadas y, a veces, la imperiosa necesidad de salir en bote.
El sistema de la Defensa Civil moviliza al Ejército para estas contingencias. Se observan vehículos blindados evacuando al personal, así como lanchas a motor haciendo ronda. Desgraciadamente, no son pocos los jóvenes que aprovechan la ocasión para nadar, sin saber –a veces sabiendo– que las alcantarillas pueden haber perdido sus tapas y succionan con fuerza.
A la vuelta del tiempo, el sistema de drenaje en esa zona resulta insuficiente. El agua suele penetrar hasta 500 metros, de manera que se necesitan días, y a veces semanas, para que todo vuelva a la normalidad.








