Un video que muestra a niños y adultos buscando a clarias en el fango, en el Parque Lenin, ha desatado la indignación en las redes sociales.
En la grabación en cuestión se muestran tanto niños como personas mayores, todos llenos de lodo, mientras intentan capturar a los animales, los únicos que pueden atrapar para su consumo sin que les sean confiscado por la policía y sin que les pongan una multa.
“Esa es el hambre que hay en Cuba, son las 6 de la tarde y está gente cazando clarias para poder comer, para alimentar a su familia”, se escucha decir a quien graba.
Las clarias han pasado a ser una de las escasas fuentes de proteína disponibles para los cubanos. No obstante, por sus hábitos alimenticios, poseen un característico sabor terroso que llega a ser desagradable si no es esconde con otros ingredientes fuertes.
Son peces anfibios que se dan en pantanos y lagunas, pero muchas personas las pescan en las alcantarillas, de donde frecuentemente se les ve salir, a pesar de lo cual son capturadas como alimento ante la falta de alternativas por la severa escasez.
Hace aproximadamente una semana, el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, reconoció que el gobierno no tiene la capacidad para cubrir las necesidades alimentarias de la población, por lo que presionó al Ministerio de la Agricultura (MINAG) y hasta a la población misma.
De acuerdo a las palabras del funcionario, las familias en la Isla no contribuyen a que se incremente la producción, ya que desperdician macetas y patios que bien pudieran servir para sembrar no solo para su consumo, sino para el de sus comunidades.
Por su parte, campesinos y ganaderos aseguran que el gobierno interviniendo en sus procesos de producción y venta es lo que obstaculiza ambos y que la liberación del mercado podría acabar con la escasez.
En Cuba, las autoridades controlan lo que se siembra, cuándo, dónde y a qué precio se vende, pero no brinda ningún insumo a los productores, que con sus escasos recursos apenas y sacan una parte de lo que podrían, de lo que además se pierde la mitad en el camino ante la falta de capacidad del gobierno para recoger y distribuir todo.
