El Gobierno cubano ha autorizado y levantado una colosal estructura de hormigón armado, diseñado con inspiración en la bandera nacional, al frente de la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
La Empresa de Construcción y Mantenimiento (ECOM) está encragada de esta remodelación de la Tribuna Antimperialista, y desde su página de Facebook hizo pública esta gigantesca obra, aludiendo que nuestra bandera «no ha sido jamás mercenaria».
Fidel Castro ordenó construir la tribuna «José Martí» con miles de recursos materiales y humanos y la edificación comenzó el 15 de enero de 2000, concluyéndose en 80 días de trabajo ininterrumpido por 1.988 obreros, técnicos, arquitectos e ingenieros de todo el país.
@Ticons_OC a la vanguardia obras de la Tribuna Antimperialista #CubaViva con #Cuba no te metas #SomosCuba #SomosContinuidad https://t.co/fJ5Ebd3TE9 pic.twitter.com/D5dib3RcPd
— Yulio Zorrilla (@yulio_zorrilla) December 27, 2020
La famosa Batalla de Ideas dio paso a esta iniciativa, como parte de su campaña propagandística y las intensas movilizaciones masivas en favor del regreso a la isla de Elián González, el niño balsero.
Por supuesto, el lugar de la instalación fue seleccionado por su inmediatez a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (USINT), y significó un gasto descomunal para el Gobierno que recién se recuperaba (más o menos) del crítico Período Especial.
La Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana tuvo que soportar desde entonces grandes marchas y actos de repudio por iniciativa gubernamental cubana, a la vez que presentaciones musicales de exponentes cubanos y foráneos.
Las estructuras fueron demolidas para ser posteriormente reformadas en 2019, debido al avanzado deterioro de sus elementos a causa del salitre del mar del aledaño Malecón habanero.
Objeto de estas renovaciones fueron las altísimas y numerosas astas de banderas que asemejaban un “bosque”, las que fueron instaladas para obstaculizar la visibilidad de unas pantallas led con mensajes de apoyo a los derechos humanos, colocadas por la Oficina de Intereses.
Vi esto y me sigo diciendo a mí mismo que tiene que ser mentira. Emplear material en esto…¿para demostrar qué?
Viviendo de su moneda y esperando que su presidente flexibilice para que nos inunde su turismo.
La foto tiene que ser un mal chiste. pic.twitter.com/sHCpox8Jhy— ArquInflando (@diegomm961) March 29, 2021
El entonces vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial (CAP), Orestes Llanes Mestres, aseguró que no iban a demoler la Tribuna «bajo ninguna circunstancia», así como que el espacio no tendrá otro objetivo que no se «seguir siendo la plaza por excelencia para la lucha contra el imperialismo”.
Actualmente, y pese a haberse colocado la bandera, la estructura continúa con aspecto de estar en construcción, lo que aparenta ser el elemento más complejo de la nueva Tribuna.
La amplia asignación de recursos y obreros ha sido causa de indignación para muchos cubanos, lo que han evidenciado mediante las redes sociales.
En Twitter, el usuario ArquInflando comentó que no comprende tanto despliegue de materiales para demostrar una futilidad, cuando el Gobierno depende de la moneda estadounidense y espera que la salvación del país sea la flexibilidad del nuevo presidente norteño para rellenar los polos turísticos cubanos.
Otro usuario resaltó que, al fin y al cabo, «esa exaltación de conceptos y glorificaciones a símbolos para fines políticos es lo que va a acabar terminando con esto».
Un cubano destacó que se emplea tanto para preservar un concepto que el día a día ya lo va drenando, mientras que se derrumban o colapsan solos muchos edificios en la Habana Vieja. Por su parte, otro replicó que «después no hay cemento para viviendas. Ni aprobación legal para determinados proyectos…».
Miceli cuestionó si no podrían destinar esa inversión a construir un edificio en el mismo emplazamiento, con el que solucionar el problema de la vivienda para, al menos, 50 familias albergadas. Concluyó observando lo lastimoso que resulta la situación existente cuando dedican el poco cemento que tiene el país para esta obra o la mísera reserva de combustible para “caravanas sin sentido”.


