El arribo de la pandemia mundial de coronavirus a Cuba en marzo del año pasado tuvo una influencia negativa enorme en un grandísimo porcentaje de los trabajadores privados cubanos, excepto en personas como Verónica, una santaclareña cuyo negocio de venta de cigarros, café y ron en canecas de forma ilegal en su vivienda ha tenido más demanda que nunca, ingreso con el que contaba para sostener a su hermano, enfermo de cirrosis hepática.
Solía comprar 4 pomos grandes de ron barato en cualquier bodega o antro de por allí (a 80 CUP cada uno), y sacaba 16 canecas en total, para venderlas a 35 CUP cada una. El obstáculo llegó cuando sus productos empezaron a desaparecer del panorama nacional.
El Ron Decano, marca que ella solía revender, es típico de la provincia y el más comprado y consumido de la misma, dado que este, producido en el Combinado Cubanacán de Camajuaní, es considerablemente más barato que otras bebidas alcohólicas de las productoras y comercializadoras Tecnoazúcar y Cuba Ron expendidas en las tiendas de cadenas como Caribe.
Rubén Mujica, ex trabajador de un punto de venta de estos productos populares en Santa Clara, aseguró que esta bebida siempre llegaba a los establecimientos comercializadores de los barrios con un buen porcentaje de agua u otra bebida alcohólica para incrementar el volumen ocupado de los envases.
Él y otro dependiente de este tipo de barsuchos, Moisés Rodríguez, alegaron que a esos puntos siempre llegan los mismos personajes que deben tomar todos los días o tres veces por semana antes de llegar a su casa.
La llegada de la pandemia aumentó la solicitud de bebidas alcohólicas “para llevar”, dado que la mayoría de los establecimientos abastecedores fueron cerrados y los pocos abiertos se sobresaturaron con la demanda. También gracias a esto floreció el tráfico clandestino y el aumento desmedido de los precios.
Verónica se vio obligada a dejar de ejercer la venta de estos artículos en cuanto perdió el suministro y se empleó en un puesto de viandas. El ron se comenzó a normar a través de la libreta de abastecimiento debido a la escasez, con derecho a una botella o a un pomo de ron al mes.
Pese al panorama, Villa Clara siguió ocupando uno de las primeras posiciones a nivel nacional en los respecta a la comercialización de alcohol. El portal Infomed alertó sobre un pico del consumo social de ron durante la etapa de confinamiento, provocado por factores entre los que se destacan la reclusión, la inactividad y hasta por la incertidumbre y temor a un posible contagio, por lo que en las tiendas se agotaban tanto las escasas marcas más baratas como las que de vendían en precios claramente inasequibles.
Los rones más populares iban mermando en los puntos de venta a la vez que los cigarros en moneda nacional también desaparecían. La prensa estatal alertó, desde finales de 2019, que las marcas “Criollos”, “Titanes” y “Popular” sufrirían afectaciones en el sistema de distribución debido al incumplimiento de planes productivos y la ausencia de insumos, y luego la crisis se expandió a las marcas comercializadas por BrasCuba. S.A.
La propia escasez de estos productos adictivos ha provocado una inflación en los precios de los que se pueden encontrar «por la calle», de mano de revendedores, en valores que alcanzan el cuádruple de la cifra original. Teniendo en cuenta que el país presenta altos índices de tabaquismo y consumo de alcohol, se vuelve insostenible para los que dependen de esos productos que una “rueda” de H. Upmann y Popular Rojo (con 10 cajetillas) cueste clandestinamente 500 CUP hacia el interior de la isla, y casi 900 en la capital. (más de 80 pesos por unidad).
Por ejemplo, Osmel Pérez, un santaclareño que compró una botella de ron Santiago a un cuentapropista al precio de 500 pesos, se cuestionó la razón por la cual no hay oferta de ron barato en las tiendas, porque «al cubano le gusta tomar» y ya no hay ni cerveza disponible. Rememoró, además, los tiempos del Período Especial en que compartían un cigarro entre tres o cuatro y que hasta recogían cabos del suelo, y se preguntó si regresaremos al mismo calvario.


