La Mesa Redonda del pasado 12 marzo levantó ciertos comentarios de preocupación entre la población cubana, pues el jefe de La Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge, sugirió que, probablemente, los precios de la tarifa eléctrica volverían a subir en la isla a causa del aumento del precio del barril de petróleo en el mercado internacional.
Aseguró que los precios del servicio de electricidad no subirán por este primer año (al menos), pero que sí hay una gran posibilidad de que lo hagan a partir del año siguiente si la tendencia al incremento de los valores del petróleo en el mercado mundial continúa.
El alto funcionario alegó que los costos actuales en este ámbito en Cuba, pese a haber sido aumentados en un 500% desde el mes de enero por la implementación de la nueva reforma general económica cubana (llamada «Tarea Ordenamiento»), continúan subsidiados con 17.800 millones de pesos del presupuesto estatal.
Por supuesto, recalcó que si el costo de la generación de electricidad aumenta y las tarifas a la población no se modifican, el Estado tendría que asumir un mucho mayor gasto desde su presupuesto.
No obstante, el funcionario admitió que la notable subida de valores en las tarifas eléctricas derivó en una tendencia positiva al ahorro en el país, pues las estadísticas de enero evidenciaron un consumo de energía eléctrica mucho menor por parte de la población.
Las cifras oficiales muestran que el consumo eléctrico en la capital decreció en un 18% en el mes de enero. Liván Arronte Cruz, ministro de Energía y Minas (MINEM), esclareció que el «tarifazo» fue implementado con el fin de «incentivar el ahorro».
Aquellos ciudadanos que consuman por encima de los 500 kilowatt/hora, de acuerdo a la nueva tarifa eléctrica, deberán pagar una cantidad superior a los 1.500 pesos cubanos, equivalente a más de la mitad del salario mínimo.
El director general de la Unión Eléctrica, Jorge Armando Cepero Hernández, dijo este martes que el 53% de la generación eléctrica nacional es estrechamente dependiente de combustible importado, el cual proviene en su mayoría del aliado Venezuela y sus envíos regulares de crudo, gasoil, fuel oil y combustible para aviones, por lo que las graves crisis que se han visto en los últimos dos años en Cuba se deben a la inestabilidad del país suramericano.
El funcionario precisó en el programa Mesa Redonda que las principales fuentes de generación del país son las termoeléctricas, las plantas de Mariel y Moa las termoeléctricas flotantes procedentes de Turquía que están ancladas en el puerto de Mariel, así como los llamados grupos electrógenos, que cubre los horarios pico y, por tanto, es la «energía que más cara sale al país».
En la lista también figuran las plantas que producen energía a partir de gas y la energía solar fotovoltaica, que representa solo el 4,5% de la producción nacional.
Por su parte, el director de generación con fuentes renovables de energía de la Unión Eléctrica, Ovel Concepción, detalló que la producción actual de los parques fotovoltaicos en la isla es del 2,37% del consumo eléctrico, equivalente al consumo de 147.000 núcleos.
Sin embargo, las autoridades pertinentes han declarado que se estima que se podrá alcanzar una generación de un 25% de la energía procedente de fuentes renovables en los próximos nueve anos.
En este escenario, el mercado internacional seguirá dictando la generación energética nacional a falta de recursos e infraestructuras propias, por lo que el Gobierno debería repensar si la relación entre las tarifas y los salarios, no vaya a ser que todos los habitantes de la isla se endeuden con la empresa eléctrica y sean declarados insolventes.


