Las tarifas del gas manufacturado se han visto significativamente aumentadas luego de implementada la Tarea Ordenamiento en enero de este año, lo que ha llevado a muchísimos cubanos a replantearse sus prácticas culinarias usuales.
Una madre soltera de 3 niños y embarazada de otro con 31 años de edad, Enma Quiala Povea, ha entrado en una depresión por la gran angustia que le ha generado el no saber cómo asumirá el costo del «gas de la calle» que le llegó en la factura correspondiente al mes de febrero.
Esta mujer, quien se sustenta gracias a una ayuda social que apenas le alcanza para comprar los productos básicos, ha recibido una factura de 1.000 CUP de deuda en gas, más de 50 veces lo que solía pagar antes de la implementación de la reforma económica general.
El servicio de gas manufacturado pasó a costar de 0,11 pesos el metro cúbico a 2,50 en enero, al igual que se incrementaron todos los costos de la vida en el país.
Enma, resiente en Velázquez 514, entre Guasabacoa y Melones (Luyanó, La Habana), aseguró que no es posible que ellos hayan consumido más de 400 metros cúbicos mensuales cuando solían consumir poco más de 100 hace unos meses, y, además, su padre (con quien también convive) está trabajando en las brigadas de enfrentamiento al virus de la COVID-19, por lo que no hubo gasto extra.
El trámite de reclamar el error de la lectura del metrocontador implica pagar primero los 1.000 CUP de consumo, y ella recibe 2.860 CUP de asistencia social porque no puede trabajar en sus condiciones.
La tarifa de gas manufacturado ha sido de las pocas que no han sido rebajadas luego de la ola de críticas y reclamos populares, pues la de la eléctrica y la del gas licuado (por ejemplo), sí han sido rectificadas.
Moraima Ríos, vecina del municipio Cerro (La Habana), quien no puede trabajar por cuidar a su hijo menor con parálisis cerebral (por lo que está encamado), reclama porque su núcleo familiar tampoco puede asumir los costos del servicio, dado que los ingresos de su esposo no han subido casi (pues es mecánico cuentapropista y todo lo que necesita para trabajar también aumentó notablemente de precio).
La familia recibió una factura de 1.260 pesos por el consumo de gas manufacturado de febrero. Los vecinos de la barriada del Cerro tuvieron el asombro al revisar sus cuentas.
Uno de los vecinos fue a reclamar y una empleada de la oficina de Gas Manufacturado le advirtió que se debe ahorrar porque país tiene problemas con el servicio, y se suponía que la subida de precios ayudaría a prevenir el despilfarro.
No obstante, Lucilo Sánchez, jefe de combustibles domésticos de Cupet, comunicó recientemente que «no hay dificultades» para los consumidores de gas natural manufacturado, procesado tomando como base los yacimientos de petróleo que existen en la franja norte occidental de la isla.
El país produce 3,5 millones de toneladas de petróleo al año, de lo que resultan 2,6 millones de toneladas de petróleo crudo y alrededor de 1.000 millones de metros cúbicos de gas natural, que alcanza para suplir el 97% del consumo en la capital.
Las quejas de los clientes que llegan a reclamar a las oficinas, cuya afluencia ha sido considerablemente mayor, se deben a las elevadas facturas, producto del desconocimiento de los consumidores y a las malas prácticas en el uso cotidiano del gas.
Funcionarios alertan que llevará tiempo adaptarse y que cada caso será analizado individualmente, pero que, al final, todos tendrán que abonar la debida tarifa por su consumo debido a la meta es «eliminar las gratuidades indebidas y potenciar el ahorro y eficiencia en la población».
