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Cubanos en barrios en cuarentena denuncian que el Gobierno solo les garantiza un poco de confituras y casi nada de comida

Las familias que se encuentran dentro de las zonas bajo cuarentena en La Habana están transitando por una situación muy delicada debido a la escasez comida, pues el Estado no ha garantizado una verdadera oferta de alimentación para estas personas incapacitadas para salir a comprar productos por sus propios medios.

La familia de Tamara, confinados en una zona del Cerro, gastaron 300 CUP en comprar en los módulos de venta de su área de aislamiento lo suficiente para alimentar a 3 adultos y a 2 niños, pero solo pudieron adquirir sirope de limón, algunos dulces y un pan con queso para cada uno.

La habanera de 42 años de edad, cuya vivienda se encuentra en una de las calles colindantes con la avenida Ayestarán, contó que el picadillo que fue despachado durante el tiempo de cuarentena solo había alcanzado para unos pocos vecinos, los que más cerca viven de la calle principal.

Tamara se halla muy preocupada por el suministro de alimentos en las áreas acordonadas, pues hasta ahora ha sido muy pobre y escaso, y las esporádicas ventas de productos que valen la pena comprar, se entregan en cantidades muy limitadas, por lo que nunca alcanzan para siquiera la mitad de la población de la zona aislada.

El Estado no ha garantizado verdadera oferta de alimentación para estas personas incapacitadas para salir a comprar productos por sus propios medios

La mujer intentó acudir el domingo al punto de venta callejero para ver qué podía resolver de alimentación, pues su vivienda no había alcanzado a comprar ni el pollo congelado ni las galletas que habían vendido el día anterior, y no podía continuar esperando en su casa a que el mensajero le informara que le tocaba comprar.

Tamara recibió una respuesta bastante inflexible por parte del trabajador estatal, quien le aseguró que debía acudir al puesto nuevamente acompañada por la presidenta del CDR para validar la autorización.

Esta exactitud y respeto con el riguroso cumplimento de los protocolos de repartición de suministros no se aplica cuando las familias se encuentran dentro de sus casas incapaces de atestiguar y protestar por los hurtos y por las negligencias, pues este mecanismo facilita la aparición de irregularidades.

Este núcleo familiar ha asegurado que no han podido comprar ningún tipo de alimento fuerte hasta ahora, solo chucherías o sándwiches. Tamara logró comprar el extracto de limón para hacer refresco instantáneo, unos masarreales y una gaceñiga, lo que conformó la cena de esa noche.

La capital continúa siendo el territorio de mayor gravedad en cuanto a nuevos contagios de coronavirus en el país hasta este martes, pero la situación epidemiológica ha dado propensión para crear nuevas fuentes de ingresos asociadas, como la reventa de parte del módulo de alimentos que se deben repartir en las zonas acordonadas.

Las familias que se encuentran dentro de las zonas bajo cuarentena en La Habana están transitando por una situación muy delicada debido a la escasez comida

El diario Tribuna de La Habana reportó que las autoridades locales han priorizado las tareas de «enfrentamiento a personas inescrupulosas que tratan de enriquecerse con productos subsidiados». Y es que la posibilidad de trabajar en los quioscos colocados en estos barrios es muy demandada por la opción de hacer una gestión beneficiosa de la comida.

Felo, un jubilado de la zona, lamentó el hecho de que ya los vecinos han descubierto la manera de pagar para entrar y salir mediante los controles, o al mensajero para conocer de primera mano cuando las tiendas ofrecen algún cárnico, que en estos momentos hace mucha falta porque «ni frutas se encuentran».

Entretanto, la Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre la importancia de una alimentación saludable en la lucha contra el coronavirus, lo que Cuba no podría acatar ni aunque quisiera.

La OMS, en su sitio web oficial, alerta que las personas deben reducir «el consumo de golosinas y de bebidas que contengan azúcar», categoría en la que entra todo tipo de jugo de frutas, concentrados, bebidas energéticas, té o café instantáneos y bebidas lácteas y aguas aromatizadas.

Una vecina de la calle Rayo denunció que no ha recibido ningún producto agrícola ni granos; solo ha alcanzado detergente y jabón, unas galletas dulces y saladas, un paquete de muslos de pollos que logró conseguir el primer día de venta y unos pasteles. Si las autoridades piensan que con unas cuantas confituras se va a mantener mínimamente satisfecho un barrio enjaulado, van por el mal camino.


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