Con su característico uniforme verde olivo, sus botas y fumando un tabaco (llamado «puro» en su tierra natal), el actor canario Antonio Meseguer cumplió 40 años de imitar al Comandante en Jefe Fidel Castro en el célebre carnaval de Tenerife.
El artista español comparte un significativo parecido físico con el líder cubano fallecido, y supo aprovecharlo al máximo.
Gracias a su similitud y a su habilidad para reproducir hasta los detalles más minúsculos de la caracterización del dirigente, el actor constituye una figura muy reconocida y popular en las Islas Canarias. En las fiestas locales, su consigna solía ser extremadamente bienvenida: “¡Carnavaleros, hasta la victoria siempre!”.
Meseguer recordó y compartió en una reciente entrevista con la cadena COPE que sus comienzos con esta imitación sucedieron por casualidad en 1976.
Había sido víctima de un accidente automovilístico el día 31 de enero de ese año y este le causó numerosas heridas en el rostro. Este inconveniente le impedía afeitarse, por lo que una vecina, al verlo con suficiente barba, le sugirió que tal vez podría disfrazarse del personaje.
El actor reconoció que su imitación fue basada en mucha intuición y conjeturas hechas sobre su comportamiento, pues en su región no se conocían demasiados materiales audiovisuales de Fidel como para poder estudiar su personalidad y su expresividad. Lo convirtió en un personaje muy popular y humorístico.
Pero no todo ha sido jovial en estas décadas de trabajo y risas. Un lunático atacó a Meseguer durante las fiestas de 2006, propinándole tres puñaladas por creer que se trataba del verdadero Fidel Castro. Un año después, el artista tomo la decisión de de no circular por la calle disfrazado, aunque lo retomó en 2008, y cesó definitivamente de interpretarlo cuando el dirigente falleció.
Confesó que, recordando la petición del Comandante de no recibir homenajes póstumos en forma de bustos o estatuas, decidió respetarla y retirarse para no ser «una estatua viviente».
Aunque dijo que esa es la versión oficial de la causa de su retiro de los escenarios, admitió que ya estaba cansado de imitarlo, aunque sigue la tradición como la abuelita de Fidel, personaje para el que mantiene la barba y el puro, compaginados con un chal y un pañuelo.


