CNN se dedicó a contar el día a día de los cubanos en medio de las tantas crisis que han convergido a la vez en los últimos años; estos son amartillados por la severa escasez de alimentos y productos de primera necesidad (como parte de un desabastecimiento general que cubre todas las esferas posibles) y por la grave situación epidemiológica que suma cientos de nuevos casos positivos al virus de la COVID-19 cada día.
El corresponsal en Cuba, Patrick Oppmann, explicó que los cubanos se encuentran entre la espada y la pared ante el dilema de adquirir alimentos y productos esenciales mediantes las largas y hacinadas colas o procurar no contagiarse con la enfermedad.
Ambos caminos en la disyuntiva planteada terminan en malos términos. Las extensas colas no constituyen un fenómeno novedoso en Cuba, pero cada vez involucran más malos tratos por parte del personal de servicio y de los oficiales que custodian las aglomeraciones, más capital (porque todo está mucho más caro gracias a la Tarea Ordenamiento) y se tardan más.
El reportero señaló que la crisis alimentaria en el país está tendiendo a empeorar junto con el avance de la pandemia.
Pese a que las autoridades sanitarias han enfatizado mucho en la importancia de mantener el distanciamiento social en estas esperas, la frustración y el enojo por la demora, la incertidumbre y el miedo a no alcanzar provoca gran descontrol y hasta se han dado situaciones violentas.
Aglomeradas junto a posibles transmisores de coronavirus, las personas no tienen otro remedio que estar en constante riesgo de contraer el virus al permanecer en estos espacios.
Una cubana llamada Rachel Blanco comentó que, aún sin saber qué van a ofrecer las tiendas, muchos como ella se aventuran a hacer colas y más colas para obtener algo de comida, es decir, incluso sin certezas, no pueden quedarse en sus casas esperando que les caiga en el regazo los productos y artículos necesarios.
La ola de contagios de COVID-19 ha alcanzado los más de mil casos diarios en las últimas semanas, todo en plena crisis económica que algunos comparan con las dificultades del Período Especial.
Las autoridades cada vez aplican regulaciones más severas para que las personas se contengan de salir a la calle cuando se podría evitar; tal es el caso de la imposición de multas a los infractores de las medidas, ya sean personas naturales o jurídicas. Al respecto, cifras oficiales demuestran que solo la capital ha sido blanco de más 700 multas en un día por incumplir las restricciones sanitarias.
Hace poco, un ranking de la organización Legatum Institute colocó a Cuba en el lugar 103 de su informe «Índice de Prosperidad», mediante el cual se analizaron 167 países atendiendo a categorías como Espíritu emprendedor y oportunidad, Educación, Salud, Economía, Gobernanza, Seguridad, Libertad personal y Capital social, con muchas de las cuales la isla no cumple.
El documento, por ende, estipula que «la prosperidad de una sociedad se fundamenta en familias y comunidades sólidas, en libertad política y religiosa, con acceso a la educación, con oportunidades con respecto al crecimiento y a la calidad de vida, y un entorno saludable».


