El crítico desabastecimiento general, pero sobre todo de alimentos, que está sobrellevando la isla provoca que la población se vea obligada a pasar por todo tipo de malos ratos con tal de conseguir algo para entretener al estómago.
Ayer lunes comenzó a viralizarse un vídeo donde se vio a una multitud enfurecida arremeter contra los oficiales de policía que los custodiaban como a reses en una extensísima cola en Santiago de Cuba.
Varios cubanos que se encontraban a merced de la potente luz solar del Oriente cubano por varias horas en espera por adquirir alimentos, estallaron de un momento a otro y descargaron toda su frustración y desesperación contra los efectivos de la Policía. No es la primera vez que se da este tipo de escena, de hecho, cada vez son más frecuentes.
En medio del caos, dos mujeres lograron colarse en el establecimiento comercial mediante una abertura en la puerta, pero fueron detenidas y expulsadas violentamente del interior del local por los oficiales de adentro.
Las efectivos de las fuerzas del orden que guardaban la cola manifestaron desde tempranas horas una actitud violenta y poco profesional, lo que irritó a muchos de los ciudadanos presentes hasta reventar.
La profunda escasez y la enorme dificultad que hay que sobrellevar para conseguir cualquier cosa en el país en estos momentos hacen colapsar la cordura de los cubanos.
Aquellos que se encontraban en la fila empezaron a empujar la cerca con la idea de derrumbarla, mientras los agentes intentaban controlar la muchedumbre, en circunstancias que fácilmente pudieron haber sido más peligrosas.
Los policías recibieron calificativos de todo tipo durante el enfrentamiento, a gritos desde la multitud, como «abusadores», » descarados» y “faltas de respeto”.
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Hasta declararon directa y desafiantemente que los mismos oficiales deberían hacer la cola.
Recientemente, un video se hizo viral puesto que su contenido evidenciaba a un grupo de personas, algunos de edad avanzada, mientras se aglomeraban detrás de un camión de reparto en movimiento con el objetivo de no perder el turno.
Los perseguidores del vehículo iban formándose uno detrás del otro, agarrados por los hombros para que no les fuera arrebatado el lugar.
De igual forma, también provocó todo un movimiento de indignación una imágenes que mostraban ciudadanos marcados en la palma de la mano o en el antebrazo, como si de ganado se tratara, para prevenir que pasen por la misma cola más de una vez.


