El oriente cubano fue casi totalmente arrasado en el año 2008 por el huracán Ike. Ese evento climatológico de gran magnitud destrozó la casa del campesino Alfredo Batista Martorel, quien vive desde entonces bajo un árbol, de eso hace ya 13 años.
El cubano habló del asunto con mucha resignación, tranquilidad y tristeza, alegando que espera aún por el auxilio prometido por las autoridades del Gobierno provincial de Holguín para la reconstrucción de su vivienda.
Verdaderamente, Ike provocó la destrucción parcial y total de cientos de inmuebles en la región oriental cubana, pero ya otros huracanes y desastres naturales han maltratado a la isla desde entonces, y Batista ha quedado desamparado por el Estado.
Se han reparado y otorgado nuevas viviendas a damnificados del huracán Sandy en Santiago de Cuba (2012), del Irma en Ciego de Ávila y La Habana (2017), del tornado que arrasó con el poblado de Guasimal, en Sancti Spíritus (2020), y se han dado como «resueltos» todos los casos de viviendas destrozadas por el famoso tornado de 2019, en La Habana.
Muchas cosas se han «solucionado», pero Alfredo Batista Martorel continúa sin otro techo que el que para él constituye la copa de un árbol.
El hombre contó que en las visitas del gobierno de antes de llegar el ciclón se había llegado a la conclusión de que la vivienda en peor estado constructivo era la suya, por lo que prometieron construirle una casa. Luego de que colapsara totalmente, y a 13 años del suceso, hay 15 o 16 casos con mayor prioridad para la administración.
El huracán Ike también dejó a cientos de personas en Las Tunas sin hogar, por lo que siguen alojados en albergues o en casa de familiares. La Agencia Cubana de Noticias (ACN) confirmó en su edición del 8 de septiembre del 2020 que quedaban sin resolver 6.000 casos de víctimas del paso del Ike por Las Tunas, porque se habían recuperado más de 74.600 casas de 80.586.
El reportero Rodobaldo Martínez Pérez fue el que más recientemente ha tratado el asunto (en el año 2018), con el texto periodístico “A 10 años de la furia de Ike“. En dicho artículo, se afirma que el huracán constituyó “el peor huracán de la temporada en el Atlántico de 2008, después de Gustav, considerado el más devastador en los últimos 50 años en Cuba.”
Sin embargo, Martínez Pérez no realizó una entrevista a Alfredo Batista Martorel en 2018, un hombre que llevaba, en ese momento, diez años viviendo debajo de un árbol. Mas, el periodista sí mencionó que Ike causó daños a 124 mil 838 viviendas en Holguín.
El diario Juventud Rebelde, en cambio, no tributa más información sobre las circunstancias de los afectados holguineros como resultado del destrozo provocado por Ike, pero hace más o menos un año, sí compartió una denuncia parecida a la de Batista Martorel.
El reclamo venía de una mujer residente en el municipio holguinero de Moa, quien admitía ser damnificada luego del colapso total de su casa a consecuencia del huracán, y que sigue “en las mismas”.
Su esposo se dirigió a la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) en 2011, después de que llegara a sus oídos que el Gobierno estaba construyendo casas para los afectados y ellos no habían recibido ni una visita. Cuando recibieron noticias, no aparecían en listado, pues su vivienda estaba censada como “con afectaciones en el techo” en el Poder Popular.
El ciclón Matthew, que pasó por la isla en 2016, destrozó lo que habían podido construir con sus recursos, por lo que el Gobierno les entregó una bolsa de cemento, 50 tejas de cartón y clavos.
La mujer concluía, apenadamente, su reclamo alegando que los funcionarios involucrados en el proceso no han cumplido con lo prometido y que, pese a que las autoridades coinciden en que su situación es crítica y que se sepa que su vivienda es un caso priorizado desde hace años, no parece resolverse su problema.
