Los cuentapropistas cubanos cuyos negocios dependen de los turistas para sostenerse han visto una disminución notable de sus ingresos debido a la pandemia de coronavirus COVID-19 que azota a la Isla desde hace casi un año.
A pesar que el Gobierno no ha suspendido por completo la llegada de visitantes foráneos, la diferencia en cuanto a las ganancias que obtenían antes de la llegada de la pandemia es considerable.
Según un reportaje realizado por el medio Cubanet, entre los más afectados se encuentran los artesanos, los artistas callejeros y los músicos que dependían de los turistas para ganarse la vida.
Uno de los artesanos entrevistados por el citado medio, identificado como Maikel Plascencia González, confesó que la situación es en extremo complicada para él, ya que además de depender de los turistas para poder obtener ingresos, también debe importar los materiales para poder crear los artículos que vende, lo cual representa un gasto mucho más elevado.
“Además que ya sabemos que las regulaciones estatales para uno trabajar también son complicadas, no todo el mundo tiene asegurada la entrada de dinero cuando no hay trabajo. Los artesanos nos hemos visto mal porque no estamos asegurados con nada. Además, todo caro, no ha sido fácil”, indicó Plascencia González.
Otro de los cuentapropistas, el músico Carlos Masa, contó cómo ha sido su experiencia durante todo este tiempo en que el turismo en Cuba no ha sido el de años anteriores.
“Tengo que admitir que me ha ido bastante mal porque yo trabajo con el turismo y hasta ahora no se ha estabilizado, al no haber turismo de donde voy a sacar el dinero si yo no tengo sueldo fijo, yo dependo de lo que me den”, dijo Carlos.
Según contó, de su trabajo tiene que sacar el pago de los impuestos, ya que si no está expuesto a ser multado. A su vez, señaló que con lo que se gana por tocar en áreas públicas debe cubrir sus gastos de alimentación, vivienda entre otros.
“Yo no pido dinero, yo toco y el que sienta mi música que me pague, sino se van y que sigan su camino”, dice el músico.
Para los cuentapropistas cubanos que dependen del turismo para sostenerse el futuro es cuando menos incierto, ya que no saben cómo continuará la situación de la pandemia y aunque ellos no puedan trabajar, todo en el país sigue subiendo de precio.


