Los 31 días del mes de enero del 2021 se convirtieron ya en los más nefastos desde el inicio de la pandemia en Cuba, cuando se reportaron 15 mil 536 casos positivos al SARS-CoV-2, virus causante de la COVID-19, y 70 fallecidos por la enfermedad, las cifras más elevadas desde que se detectara el primer positivo al coronavirus en la isla en marzo del pasado año.
El Director Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Doctor Francisco Durán García, reveló hoy en conferencia de prensa que en los últimos 25 días del mes se han reportado el doble de casos positivos que los confirmados hasta el 5 de enero.
Las cifras de casos importados han descendido desde que el 1 de enero entró en vigor una reducción de la frecuencia de vuelos comerciales que llegan a la isla, que a partir del próximo 6 de febrero bajarán con la aplicación de una nueva medida a aerolíneas de Estados Unidos, México, Panamá, Bahamas y República Dominicana.

Junto a esa disposición las autoridades de Salud anunciaron que se sumará el aislamiento obligatorio de todos los viajeros internacionales, a los que desde el 10 de enero se les exige un PCR con resultado negativo para entrar a la isla.
El experto señaló que la situación epidemiológica en la isla «es ocupante y no preocupante», porque ya es hora de tomar acción.
Al concluir su conferencia, el profesor Durán mencionó un pronóstico de Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, en que las gráficas de proyección de la pandemia para Cuba, de seguir en las condiciones actuales, pudieran llegar a un pico de 7000 casos en febrero.
En este momento se encuentran ingresadas para vigilancia epidemiológica un total de 13.017 personas, de las que 4.050 son sospechosas de estar infectadas con el coronavirus, mientras otras 3.498 permanecen en observación.
Los pacientes activos suman hoy 5.469, y de ellos hay 48 internados en salas de terapia intensiva: 27 con pronóstico crítico y 21 en estado grave.
La mayor parte de las regiones de la isla han retrocedido en la desescalada y regresado a las medidas más restrictivas para contener los rebrotes de la nueva ola, entre ellas el cierre de los centros educativos, bares, restaurantes y playas, así como limitaciones en el horario del transporte público y los traslados entre provincias.


