Considerando las incontables quejas del sector privado por la discriminación de la que son sujetos en cuanto a la rebaja de precios de la electricidad, las autoridades decidieron ofrecer nuevas alternativas para no pagar costos tan elevados.
Liván Arronte Cruz, ministro de Energía y Minas, admitió en la Mesa Redonda que estas transformaciones se están implementando a causa de los «criterios» de la población sobre las nuevas tarifas eléctricas.
El funcionario mencionó, además, que el incremento del precio de este servicio se planteó «para incentivar el ahorro», a la vez que afirmó la posibilidad de retornar a la época de los apagones si no se satisface la demanda de energía.
Por su parte, Tatiana Amarán, viceministra del Ministerio de Energía y Minas, describió las opciones: pagar todo el consumo de electricidad por la tarifa aprobada para el sector residencial; pagar el consumo por la tarifa que hoy se aplica al sector estatal, conectado a la baja tensión; y combinación de las dos tarifas anteriores.
Respecto a la tercera alternativa, detalló, será aplicada a los servicios comunes dentro de los edificios multifamiliares.
Para ilustrar mejor, Amarán se refirió a algunas cifras como ejemplo, pretendiendo evidenciar que, tanto en la primera elección como en la tercera, con un bajo consumo se pagaría igual cantidad. Sin embargo, en la medida en que el consumo aumente, la tercera variación «resultará siempre más económica para las formas de gestión no estatal que ejerzan su actividad dentro de la vivienda».
La idea detrás, resaltó, consiste en no cargar un aumento mayor de la tarifa de la electricidad sobre las formas de comercio no estatal.
Una empleada del sector particular declaró que, de las opciones dadas, la mejor es la tercera, pero los que no trabajen desde su casa, no se pueden acoger a este beneficio.
La joven, con más de diez años de experiencia en la industria, aseguró que esta posibilidad se puede moldear con facilidad para ser evadida por personas que pretenden pagar menos, pues, para beneficiarse de esto, solo sería necesario sacar y pagar una licencia cualquiera.
Otro entrevistado dijo considerar que esta probabilidad no constituye una verdadera mejora para el sector, pero que alivia un poco la situación de innumerables trabas. Concluyó con que la tercera es la mejor opción, pero solo cuando se compara con el resto.
La contracción, según Amarán, por parte de las empresas eléctricas no comenzará hasta este sábado, pues la resolución que respalda las nuevas tarifas se publicó el viernes.
Arronte admitió que el país no cuenta actualmente con ninguna herramienta para la contención y acumulación del producto generado, por lo que la electricidad se produce de forma directamente proporcional a la demanda de la economía nacional y de la población.
Según su explicación, en dependencia de una serie de circunstancias y factores, como el aumento de los consumos y que el costo de la unidad sobrepase el monto previsto en los análisis previos, y los valores del combustible y los niveles de producción que se alcancen, el país podría llegar a gastar 5.000 millones de CUP por encima de los 17.800 millones anticipados para sus subsidios.
El funcionario detalló que el 48% del combustible utilizado en Cuba para generar electricidad se importa, y que el 95% de la electricidad consumida a nivel nacional se produce de combustibles fósiles. La Agenda 2030 marca que el 20% (como mínimo) de la electricidad consumida en una nación debería provenir de energías limpias; Cuba incumple esto con un 5%.
