La sedería Belinda Modas de Centro Habana se suma a las instalaciones estatales que operan en Moneda Libremente Convertible (MLC) mediante el uso de tarjetas magnéticas.
Llovieron comentarios al respecto en Twitter, como, por ejemplo, el de Claudia González, quien se quejó de que es muy difícil que el sector particular no incremente sus precios cuando se aumenta el precio en CUP de su materia prima o cuando casi únicamente se puede adquirir en establecimientos en MLC.
«Quienes preguntaban por las tiendas de tela y sedería: Abrieron Belinda con todos los inventarios viejos, pero ahora en MLC. Ahora le pregunto a Marino Murillo y a Díaz-Canel cómo pretenden que no suban los precios los cuentapropistas cuando su materia prima es vendida en MLC», escribió en su cuenta de Twitter.
Quien preguntaba por las tiendas de tela y sedería: Abrieron Belinda con todos los inventarios viejos, pero ahora en MLC.
Ahora le pregunto a @MarinoMurilloJ @DiazCanelB Cómo pretenden que no suban los precios los cuentapropistas cuando su materia prima es vendida en MLC? pic.twitter.com/Y4zEpu4e2A— ? Claudia Gonzalez ?? (@Claudiagb2019) January 4, 2021
Dicha tienda era uno de los principales comercios de donde los cuentapropistas se abastecían para cuestiones de construcción, reparación y mantenimiento de estructuras y artículos para sus negocios.
La inclusión repentina de dicha entidad a la larga lista de establecimientos estatales que ya operan en MLC, resultó ser una sorpresa para toda la población, pues nunca fue publicado oficialmente ningún comunicado que indicara que dicha tienda se sumaría a la venta en dólares.
Para variar, el sector privado se halló rotundamente en contra de esta medida y compartió el criterio de que constituye una norma restrictiva y abusiva con respecto a ellos y a sus intereses.
Es en esa tienda que muchos cuentapropistas dedicados al noble arte de la confección textil o artistas manuales en general, deben adquirir su materia prima, la que de por sí suele ser difícil de asegurar y con precios elevados (además del claro estancamiento de esta actividad comercial con el parón turístico que ha sufrido la isla desde la llegada de la COVID-19 a Cuba en el mes de marzo).
Otros usuarios en Twitter reiteraron lo establecido ya en más de una ocasión: el irónico hecho de demandar a la población una divisa en la que no se les paga.
Los comercios en dólares nunca han sido precisamente populares, pero es ya un caso de que toda Cuba siente extremo odio hacia ellos. Es habitual encontrar en redes sociales el comentario de comparación satírica entre las tiendas en MLC y las boutiques, dados los altos precios.
Las críticas hacia la nueva modalidad de venta a la población siguen enfocándose en los altos valores de los artículos y la injusticia que implica el marginar a un sector mayoritario del pueblo que no tiene acceso a divisas extranjeras; sin embargo, las colas en las tiendas MLC de La Habana duran mínimamente 5 o 7 horas, pues es imposible encontrar una medianamente abastecida y que no hayan unas 4 o 5 cuadras de cola.


