La cubana residente en Italia Katia Cruz Quero hizo un llamado de ayuda en forma de vídeo a través de las redes sociales, donde se mostró desesperada porque los Servicios Sociales italianos le quitaron bruscamente la custodia legal de sus hijos y se llevaron a los niños de repente.
La decisión del Tribunal de Menores de Regione Marche fue de retirar la patria potestad de su bebé de apenas dos días de nacido y a su hijo mediano (de un año).
El pequeño Abraham, recién nacido en la ciudad Civitanova Marche, fue llevado inmediatamente a una “comunidad educativa”, según palabras de una periodista de Tremamunno.
Katia Cruz se mostró extremadamente afectada y llorando sin consuelo mientras veía cómo su bebé era apartado de su cuidado, y todo el tiempo calificó esta acción de «robo».
La representación legal de Cruz Quero vendrá por parte del Estudio Legal Internacional del abogado Antonino Lo Verde de Milán, quien es muy reconocido por la comunidad latinoamericana en Italia como el “abogado del pueblo”.
No es un secreto para nadie que la justicia italiana no es precisamente incorruptible. Al parecer, su Estado tiene fama de hacer y deshacer a su antojo todo lo respectivo a la patria potestad de las familias. Un niño puede ser fácilmente sustraído de su hogar si el juez lo considera en ‘estado de abandono’.
Se ha comprobado que en algunos casos sí se han tomado estas acciones en casos erróneamente diagnosticados o por razones perjudiciales.
Fue famoso el destape de la red de corrupción detrás de los Servicios Sociales de la Regione Emilia Romagna, conocido como caso “Angeli e demoni” (Ángeles y demonios), que sustraía injustificadamente a menores de edad de sus núcleos familiares con propósitos de lucro.
Em menos de 4 años, a Katia le arrebataron sus tres hijos varones. La periodista calificó de «desdichadas circunstancias personales» a las razones que justificaron estas acciones por parte del sistema jurídico italiano.
Cruz Quero se vio totalmente abandonada y viviendo en la calle cuando a ella y al que era su pareja les fue retirada la custodia de su hijo mayor, Giuseppe, y este decidió entonces echarla de su casa. Con un mínimo conocimiento de italiano y sin nadie en quien recaer, probó varios trabajos hasta comenzar en un nightclub, pues era el único empleo que le permitía vivir y pagar a los abogados que la ayudaban con el caso de Giuseppe.
Katia acusó abiertamente al padre de su primer hijo de ser el responsable de esa consecuencia, como parte de una venganza premeditada por haberlo abandonado previamente por maltrato. Ella volvió a Italia luego de años en Cuba para arreglar su matrimonio, y fue entonces cuando él la acusó de maltrato hacia el niño.
Giuseppe tiene ahora ocho años de edad y vive en una comunidad de los Servicios Sociales. No ha vuelto a ver a ninguno de sus padres.
David Moisés, el segundo hijo de Cruz, fue también sustraído por una situación de violencia física de la que Katia fue presuntamente la víctima.
Autoridades de los servicios sociales irrumpieron en la habitación de Katia en el hospital el día 2 de enero y se llevaron al bebé, avalados por una ordenanza del alcalde de Sarnano.
El artículo 403 del Código Civil Italiano fue el evocado para llevar a cabo este operativo, el que estable que esto se puede realizar solo cuando el niño es víctima de “negligencia, inmoralidad o ignorancia”, se considera “abandonado moral o materialmente” o es “criado en locales insalubres o peligrosos”.
Katia estuvo internada en contra de su voluntad dentro de su habitación en el hospital bajo órdenes de las autoridades locales civiles italianas, y fue liberada cuatro días más tarde por acción de su abogado.
La madre pidió ayuda en el vídeo al Gobierno cubano para poder regresar y vivir en Cuba con sus tres hijos, mientras desmentía toda acusación de maltrato por su parte hacia sus descendientes.


