Unos 1.336 kilogramos de queso industrial fueron sustraídos de la fábrica de la Empresa Láctea de Holguín por cuatro trabajadores que pretendían venderlo en el mercado negro. El operativo policial resultó con el arresto de los susodichos y con la confiscación de una parte de 674 kilogramos del total.
El Noticiero Estelar de la Televisión Cubana no tardó en airear el explote, en el que se vieron implicados un operario B, dos operarios auxiliares y uno de instalaciones de agua y refrigeración.
El modus operandi radicaba en sustraer el producto mediante una cerca perimetral de la institución y mantenerlo dentro de dos viviendas contiguas a la fábrica hasta poder llevarlo sin riesgo hasta una casa almacén en el reparto Alcides Pino. Esta última contaba con una cámara refrigerada de 11.5 metros cuadrados y una máquina de 1.5 toneladas.
El dueño de la vivienda pagaba alrededor de 66 CUP mensuales por consumo eléctrico, lo que significa que, gracias a una trampa u otra, dejó de abonar unos 168 mil pesos a la Compañía Eléctrica. Otras dos personas fueron detenidas por ser las encargadas de la venta de esos productos robados.
El queso confiscado fue redestinado a unidades de comercio y de gastronomía de la provincia y los arrestados esperan juicio por apropiación indebida y receptación.
Otro operativo en agosto de este año que termina, interrumpió definitivamente una fábrica casera ilegal de queso de un campesino artemiseño de 42 años. Ese producto se elaboraba con materias primas robadas de la empresa láctea provincial, en adición a las 42 vacas que poseía, y se vendía luego a tres restaurantes habaneros especializados en comida italiana. Aquel lugar no reunía las condiciones sanitarias ni infraestructurales para un producto con calidad.
El queso indudablemente constituye es un producto de altísima demanda en Cuba y que solo se comercializa de forma estatal a través de tiendas en MLC (porque a estas alturas ya no se encuentra en las de CUC) a precios altos.
