Desde hace 28 años Orestes Lorenzo reside en los Estados Unidos. Desertó como piloto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas en la década de 1990 y huyó entonces en un avión militar robado hasta dicha nación, para más tarde volver a la mayor de las Antillas en un vuelo clandestino para recoger a su familia.
En su muro de la red social Facebook, Lorenzo detalló que en este día él y su familia celebran el vigesimoctavo aniversario de alcanzar la libertad al pisar suelo norteamericano, publicación a la que anexó una serie de fotografías hechas en el momento exacto del aterrizaje de la avioneta en la iba junto a su esposa e hijos en el sur de la Florida.
El post concluye con una imagen en la que se observa tanto a él como a toda la casta que construyó una vez emigrado de Cuba.
Durante una tarea de entrenamiento rutinaria de la Fuerza Aérea de Cuba en marzo de 1991, Orestes Lorenzo hurtó una aeronave de la Armada cubana y se vio rumbo a la Estación Aérea Naval de Key West.
Tras una detallada planificación y gestiones furtivas, logró burlar toda la seguridad de la isla en diciembre de ese año cuando regresó para poder llevarse a sus hijos y a su esposa, quienes ya estaban siendo víctimas de atosigamientos por parte de las autoridades cubanas (al ser familia de alguien que logró robar un bien muy costoso para fugarse del país).
María Victoria Rojas, su esposa (de 34 años en ese entonces), y sus dos hijos, Reyneil (11), y Alejandro (6), lo estaban esperando cuando aterrizó en la desolada carretera de la playa El Mamey (muy cerca de Varadero). Este punto de aterrizaje fue previamente acordado con unas amigas mexicanas.
Recogió a su familia y voló (ida y vuelta) a 3 metros por encima del nivel del mar para evadir ser detectado por los radares. El regreso se dio en Cayo Marathon, Florida, exitosamente.
Orestes Lorenzo era incapaz de dejar a sus seres más queridos atrás, sobre todo en el momento tan crítico que vivía Cuba en esa etapa.


