El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden, volvió a prometer ayer, durante un acto de campaña realizado en la Universidad de Broward, Florida, que realizará un giro radical a la actual política hacia Cuba si logra derrotar a Donald Trump en las elecciones del martes próximo.
Biden aseguró que el país necesita proyectar «una nueva política hacia Cuba» y dijo que la mayor de las Antillas «no está más cerca de la libertad y la democracia en estos momentos que lo que estuvo hace cuatro años».
Durante el mandato de Barack Obama, Biden fue vicepresidente de los Estados Unidos, en una etapa en la que se inicio el llamada deshielo de las relaciones entre ambos países y se produjo un acercamiento sin precedentes desde el triunfo de la Revolución. Sin embargo, el proceso nunca implicó cambios políticos en Cuba y terminó por enfriarse nuevamente tras la llegada a la Casa Blanca de Trump en el 2017, fecha desde la cual se multiplicaron las sanciones contra la Isla.
La campaña de Biden ha criticado en las ultimas semanas algunas de las medidas anunciadas por la administración Trump contra Cuba, incluida la más reciente que afecta el envío de remesas a la Isla, tachándola de una «cruel distracción».
De acuerdo a un comunicado emitido por el asesor de la campaña del candidato demócrata para Florida, Christian Ulvert, esta decisión «perjudicará a las familias cubanas, especialmente a los más vulnerables, y más en un momento en que el mundo sufre de una pandemia y en especial la Isla, pues el presidente Trump está negando a los cubanoamericanos poder ayudar a mantener a sus familias».
«A Trump no le importan los cubanos», espetó ayer durante su discurso, que coincidió con el que en ese mismo momento daba su contrincante en la ciudad de Tampa, Florida.
«El presidente Trump no puede promover la democracia y los derechos humanos para el pueblo cubano o el pueblo venezolano, de hecho, cuando ha elogiado a tantos autócratas en todo el mundo», dijo Biden
Aunque lidera las encuestas nacionales, Biden aparece codo con codo con el mandatario republicano en Florida, un estado decisivo para el resultado de la consulta y que cuenta con una nutrida población de origen hispano.


