Durante los años que comprendieron el conocido como “Periodo Especial” no fueron pocos los inventos que se realizaron en los hogares cubanos para intentar sobrellevar las crisis. Entre ellos, hubo uno que se empleó para ahorrar al máximo el café, aunque era bastante peligroso y fue el autor de no pocas explosiones en las cocinas de la Isla.
El actual desabastecimiento en la Isla, provocado por la pandemia del coronavirus y otros demonios, ha obligado a los isleños a echar mano a viejos inventos, entre ellos el de colocar bolas de cristas (canicas) dentro de la cafetera y así emplear menos café
Esto lo hicimos en Cuba muchas mujeres en el período especial, algunas cafeteras explotaron, ahora es más peligroso porque el café de la bodega que venden racionado por libreta viene mezclado con trigo.
— Elsa Morejón (@ElsaMorejon) October 5, 2020
Luego la publicación realizada por el periodista Rolando Nápoles, han sido numerosos los comentarios, sobre todo de amas de casa, que han recordado aquellos tiempos en los que realizaban tales prácticas y aseguran que, si la situación con el café sigue arreciando, no les quedará de otra que recurrir nuevamente a ese invento.
“Esto lo hicimos en Cuba muchas mujeres en el período especial, algunas cafeteras explotaron”; “ahora es más peligroso porque el café de la bodega que venden racionado por libreta viene mezclado con trigo”; “Ño ta bueno eso, el paquete de café de la bodega lo están vendiendo por fuera hasta 30 pesos, no digo yo si bolas, hasta piedras hay que meterle si se quiere tomar un poquito de café por la mañana”, comentaron algunos.
Una nota reciente publicada por el periódico Granma señala que Cuba fue una potencia en la producción de este grano en los años sesenta.
“El país llegó a producir 60 000 toneladas (t) del demandado cerezo”, refiere el rotativo, citando fuentes del Grupo Agroforestal de Montaña del Ministerio de la Agricultura.
Sin embargo, con el tiempo, la producción descendió notablemente y ya para el año 2012 resultó imposible rebasar las 5 000 toneladas, alegando infinidad de justificaciones.
“El declive a la escasez de fuerza laboral, derivada del éxodo desde la montaña hacia el llano, así como a las adversidades del clima, entre otros factores”, refiere el Granma.


