Luego de 7 años en prisión, el Gobierno cubano concedió el dia de ayer la licencia extrapenal a Miguel Álvarez Sánchez, quien fuera por 20 años el secretario personal y mano derecha del anterior presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, quien cumplía una sentencia de 30 años, luego de ser acusado de espionaje para la CIA en el año 2013.
La noticia fue dada a conocer por uno de sus hijos, Noel Álvarez, el mismo que esta semana había denunciado que su padre se encontraba en un delicado estado de salud debido al cáncer que padece, el cual había comenzado a hacer metástasis, lo que hizo que las autoridades decidieran trasladarlo a la sala de presos del Hospital Nacional, en La Habana.
«Anoche, recibimos la agradable noticia de que a mi padre se le otorgó la licencia extrapenal», escribió Noel en su muro de Facebook.
«Ya está en casa acompañado de nuestra familia. Hemos podido hablar con él y vernos por videollamada. Estamos muy contentos», añadió.
«Queremos agradecer de todo corazón a los amigos que a lo largo de estos años se han mantenido cercanos y solidarios con nosotros. Gracias también a las autoridades cubanas por escuchar nuestro reclamo», comentó el joven, quien hace unos días reveló que tanto él como sus hermanos y familiares habían mantenido silencio absoluto sobre el tema desde que hace 7 años para «no perjudicar a la Revolución», por un proceso penal que describió como «oscuro y turbio».
Resulta curioso que entre los comentarios del post publicado por Noel la mayoría pertenezcan a importantes figuras del mundo artístico en la Isla, gran parte de ellos abiertamente pro Revolución.
Esta semana, Noel Álvarez denunciado que las autoridades ni quiera permitían una conversación telefónica con su padre, pese a que tanto él como sus hermanos se habían «portado bien». «No hemos dado entrevistas, a pesar del interés de la prensa sobre el tema. No hemos hecho nada que pueda afectar la imagen de la revolución, pero a la ‘revolución’ eso le ha importado poco», dijo.
«El juicio fue secreto, en un juicio militar, para que nadie pudiera cuestionar, porque en un proceso donde no se presentaba prueba alguna sobre la culpabilidad de los acusados, la sentencia fue de 30 años para mi padre y 15 años para su esposa, madre de mis hermanos y una madre también para mí. Ellos no solo nunca han reconocido ni han aceptado ninguna de las acusaciones que les hicieron, sino que todo el tiempo hemos estado apelando según lo permite la ley cubana», contó en la citada red social antes de la excarcelación.
Álvarez Sánchez fue acusado de haber pasado información secreta a su esposa, Mercedes Arces, ambos altos miembros de la Inteligencia cubana, la que supuestamente se usaba para escribir informes analíticos sobre Cuba que habría vendido a compañías privadas en México.
