Entre las medidas más polémicas anunciadas en las ultimas horas por el Gobierno cubano sobre la vuelta a la normalidad en La Habana se encuentra el restablecimiento del transporte publico, permitiendo que las guaguas viajen con un 80 por ciento de su capacidad de pasajeros de pie y un 100 por ciento de su capacidad de pasajeros sentados. ¿Dónde está el distanciamiento social?
La duda ha saltado a miles de cubanos, quienes ven un gran riesgo en la decisión, pues si se exige, a pena de multa de 2000 pesos, que no pueden existir aglomeraciones en las colas de las tiendas, cómo se controlará que los ómnibus estatales no viajen llenos, cuando se permite que su capacidad sea ocupada casi por completo.
Habrá que esperar hasta el próximo sábado para que los ómnibus del transporte público entren en funcionamiento pues en estos momentos se encuentran prestando servicio al traslado de los trabajadores, por lo que las autoridades anunciaron que tomarán estos días para reestructurar su servicios.

La eliminación de algunas restricciones no implica que La Habana abra completamente y se vuelque hacia la normalidad. El mensaje fue claro: la ciudad va a continuar cerrada al resto de las provincias y solo se autorizará el traslado de casos excepcionales hasta que cambien las condiciones.
El transporte privado también retomará sus funciones pues se eliminó la restricción de movimiento en autos, motos y otros medios particulares.
El Gobierno asegura que estas nuevas medidas «se han tomado para el bien del país», y que desde ahora la responsabilidad queda en mano de la población, la que tendrá que extremar los cuidados para evitar los contagios masivos.
La «tarea» parece difícil, más cuando dentro de un ómnibus todos los pasajeros estarán casi uno encima de otro y con las capacidad de los pasajeros sentados ocupadas en su totalidad.

La decisión es igual de polémica como la de permitir la apertura de piscinas privadas y publicas, así como el regreso a las playas, actividades que no son para nada necesarias en un momento delicado como el que se vive, donde la dispersión de casos de coronavirus es superior a la de la primera ola de la enfermedad.
Durante su intervención programa oficial de la televisión cubana, el doctor Carlos Alberto Martínez Blanco, director de Salud en La Habana, dijo que aunque la capital se encuentra «en un momento con tendencia al control», la situación actual en la ciudad aún es «de riesgo epidemiológico elevado».
Explicó que existe una dispersión en los contagios, pues más de 15 municipios reportan casos confirmados, lo que evidencia la circulación viral. Además, hay una alta incidencia de pacientes asintomáticos.
«Hay que tener en cuenta que La Habana es un solo municipio, solo hace falta cruzar una calle para ir de uno al otro. Las personas, para ir a un centro laboral, a veces tienen que viajar por dos y tres municipios, por lo que el riesgo es mayor. Por tanto, no podemos confiarnos», insistió.


