Matar una vaca en Cuba puede costar más años de cárcel que un asesinato y miles de cubanos no se empatan desde hace décadas con un filete de res en sus meses. Sin embargo, el Gobierno reveló esta semana que en la provincia de Camagüey, una de las que más cabezas de ganado tiene en la Isla, han muerto en lo que va de año casi 30 mil vacas, la mayor parte por desnutrición y falta de agua.
Según los datos oficiales publicados por el diario oficialista Adelante, hasta el pasado mes de julio se reportaron un total de 29.407 muertes de vacas y toros por desnutrición, cifra que ya supera en más de 4000 que todas las ocurridas en el 2019, y esto solo en una provincia del país.
A esto hay que sumar que las vacas están siendo sobrexplotadas para lograr mayor rendimiento, sometiéndolas a un doble ordeño para obtener mayor cantidad de leche, lo que provoca que los animales sin reservas físicas terminen por fallecer.
Las propias autoridades reconocen que todos estos factores terminan por destruir la masa ganadera del país pues si la vaca tiene hambre y sed no cae en celo, no se reproduce y no hay leche.
A ello se suma el deterioro de la infraestructura ganadera, totalmente dependiente de las lluvias tanto para el crecimiento de los pastos como para el llenado de los reservorios de agua, y que este año padeció más que otras veces con la falta de precipitaciones en junio.
“Para que se tenga una idea, si un animal deja de beber agua por 24 horas pierde el 10 por ciento de su masa corporal y en 72 horas está en situación de depauperación”, precisó la publicación.
La escasez de alimento para sustentar la ganadería es un problema nacional. En Pinar del Río se reportan este año incumplimientos en la producción de carne debido al bajo peso de muchas reses que hizo imposible llevarlas al matadero.
La solución que han encontrado las autoridades no incluye aumentar la importación de piensos o buscar alternativas en la elaboración de alimentos, sino potenciar la cría de otro tipo de animal que coma poco y se reproduzca rápidamente, como los conejos.
También en la provincia de Las Tunas, al cierre del mes de mayo, habían muerto alrededor de 7.000 cabezas de ganado, más de la mitad de ellas por desnutrición y accidentes.


