Relvis Fonseca es un joven emigrante cubano que por cosas de la vida se encuentra viviendo en la ciudad de Chulucanas, al norte de Perú. Él posee un permiso de residencia en Suecia y llegó a esta zona de la provincia de Morropón, a través de la de la asociación misionera sueca Testa Mission. Su meta era hacer voluntariado con niños y mayores en una de las parroquias de la zona.
Un poco antes que se decretara el cierre de fronteras debido al brote de coronavirus, Fonseca pudo regresar a la nación europea a la que emigró desde Cuba cuando tan solo tenía 14 años. Cuando cumplió 18 años comenzó a trabajar en un lugar de ancianos y a la edad de 23 viajó a Perú, donde se quedó trabajando.
«Me quedé en Chulucanas porque vi la necesidad que había. Me dije, no me puedo ir para Suecia y vivir cómodo, cuando sé que hay muchas personas que están pasando tanta necesidad», comentó el joven.
Este joven cristiano posee su propia tienda de artículos para bebé. No obstante, al ver cuál era la situación de los más necesitados, comenzó a ayudarlos de su propio bolsillo, aunque luego comenzaron a llegar donaciones desde Suecia.
«Yo empecé esta labor social porque yo sé lo que es pasar hambre. Yo he vivido en Cuba y sé lo que es tener necesidades. Y por eso, durante esta pandemia, yo decidí, en mi corazón que yo quería hacer algo por esta ciudad. Yo he visto con mis propios ojos a las personas que sufren. Me gustaría ayudarlos a todos, pero en estos momentos nos enfocamos en algunos, especialmente los adultos mayores porque ellos no pueden trabajar».
Fonseca tiene actualmente la idea de crear una entidad con fuerza, capaz de hacer frente a todos los problemas que no encuentran solución en las instituciones y donde la administración con alcanza a aliviar la situación de extrema pobreza. Además, sueña con poder llevar esta iniciativa a la tierra que lo vio nacer.
«En Cuba no tuve la oportunidad de hacer algo así porque yo salí muy joven, con 14 años, pero conservo el deseo de ayudar y de hacer algo así en el futuro. Mis metas son crear un proyecto para darle trabajo a las personas que no tienen», añade.
La labor que realiza Fonseca en Perú ha recibido numerosas muestras de apoyo en las redes sociales. Tan solo en Facebook, su cuenta ya tiene más de 11.000 seguidores que lo felicitan y apoyan en el noble gesto que tiene con los menos favorecidos y le aportan ideas para que siga adelante.


