El Gobierno cubano ha lanzado a las calles de todo el país a casi 23 mil personas en «brigadas de enfrentamiento» ubicadas en tiendas y farmacias para controlar a los llamados «coleros», «acaparadores» y «revendedores», e intentar poner fin con esto un fenómeno que se ha incrementado durante la pandemia del coronavirus y la propia escasez generalizada.
La nueva cruzada de las autoridades cubanas ya tiene nombre para su enemigo principal, los llamados «coleros», que no son más que personas que venden turnos en las tiendas a lo largo del país para comprar productos de primera necesidad y alimentos.
Según explicó el primer ministro Manuel Marrero Cruz, se ha captado a un total de 22.281 personas que forman parte de estos grupos de enfrentamiento, explicando que se trata de «personas de la sociedad, del pueblo y diferentes organizaciones».
El premier cubano insistió en que el Gobierno no considera «victimas» a los coleros y revendedores, asegurando que no son más que «estafadores» que buscan enriquecerse a partir de una «actividad económica ilícita».
«Esto empezó y se va a acabar, porque el Gobierno ha creado una estructura para enfrentar estas conductas», enfatizó Marrero Cruz.
«Desde ayer lunes se encuentran en la calle 3054 grupos de enfrentamiento haciendo su labor y les puedo adelantar que la operación comenzó de manera satisfactoria (…) Nadie tiene derecho a enriquecerse a costilla de nuestro pueblo», indicó el primer ministro.
Según explicaron las autoridades, los coleros se han autotitulado «los organizadores oficiales de la cola», llegando incluso a vender los turnos por hasta 100 CUC, en dependencia de la tienda y el producto que se quiere comprar.
Los coleros no actúan solos, según el Gobierno, y muchas veces «se ponen de acuerdo con algún trabajador del establecimiento, acaparan los productos, y los esconden en una casa o centro de trabajo cerca. Luego, los comercializan en redes sociales y por teléfono, a un precio que es el doble o triple».


