Cientos de cubanoamericanos que se encontraban varados en Cuba por el cierre de fronteras decretado debido al brote de coronavirus, pudieron finalmente viajar de regreso a Estados Unidos este viernes, luego de las gestiones llevadas a cabo por la Embajada estadounidense en la Isla para evacuarlos en dos vuelos charters.
“Por fin llegaron. Estaba desesperado”, comentó un hombre que esperaba a sus familiares en el área de llegadas del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), cerca de las 2 p.m. del viernes.
“Nunca pensamos que la situación se complicaría así”, añadió el hombre, quien prefirió no revelar su identidad.
El primer vuelo desde la isla trasladó a 180 pasajeros, mientras que el segundo, que llegó cerca de las seis de la tarde, traerá 112 pasajeros. Ambos fueron alquilados a la aerolínea estadounidense Delta.
Para Angela López, de 49 años y residente de Miami, fue un calvario estar separada durante semanas de su padre, de 76 años, quien se quedó varado en la isla.
“Fue por los esfuerzos de la Embajada de Estados Unidos que esos vuelos están llegando hoy. Solamente por la lucha del gobierno pudimos recuperar a nuestros familiares”, dijo López. “Me siento orgullosa de ser americana”, añadió.
Su padre, Alberto López, comentó que no recomendaba a nadie “hacer eso de la repatriación”, un trámite para que cubanos residentes en otros países recuperen su residencia permanente en la isla. “No me dejaban salir [de Cuba] porque decían que yo era cubano”, denunció.
El gobierno cubano considera que los cubanos repatriados se rigen por las mismas leyes que los que viven en Cuba, aunque sean ciudadanos de otros países. Las autoridades de la Isla impusieron el 24 de marzo que los cubanos no podían salir o entrar al país durante un mes para evitar la propagación del coronavirus.
“Allá todo el mundo está cuidándose en las casas, pero la cosa está caótica. Por mi edad yo no podía hacer colas y entonces no tenía qué comer”, dijo Alberto, quien estaba en Cárdenas, en la provincia de Matanzas, al este de La Habana.
Para Orlando Gobaira, de 77 años, cubano residente en el sur de la Florida y que llegó en el primer vuelo al MIA el viernes, la estadía en Cuba durante el tiempo que estuvo varado fue “un calvario”.
“Soy de Santiago de Cuba. Nos llevaron al hotel Riviera, en La Habana, y teníamos que pagar $25 [de alojamiento] más $10 por la comida cada día”, dijo. “Nos cobraban todo. Hasta los refrescos nos los cobraban a $2. La Embajada norteamericana tuvo que prestarnos dinero porque no nos alcanzaba con tantos pagos”, relató.



